Daniela Sinclair Un mes después Estaba intentando sonreír y ser amable mientras Bruno no dejaba de mirar mis pechos. Es un completo idiota. Hace un mes estamos saliendo desde que entré a la empresa para coordinar el proyecto. —Bruno, cariño, mi mirada está arriba. —Le decía con un tono de advertencia mientras mantenía una sonrisa forzada. —Lo siento, Dani, tienes razón. Ya quiero largarme.— Se disculpó con incomodidad, desviando la mirada. —Mi amor, ya te he dicho que mi abuelo tiene un puesto para ti como CEO en una de sus empresas. Falta muy poco para irnos lejos. Sé que no soportas la empresa.— Le aseguré con una sonrisa tranquilizadora, esperando calmar su frustración. —Más que nada no soporto a Alessandro. Siempre creyéndose el mejor.—Su tono de desprecio era evidente, y me hizo

