Rachel Rivas No podía dejar de reír al ver el escándalo en las noticias sobre la fiesta de empresarios. La forma en que esa idiota se marchó llorando era casi cómica. Era tan débil y tan estúpida. No entendía qué le vio Troy. Teniendo a alguien como yo a su lado, era incomprensible que él siquiera pensara en esa mocosa. Yo soy mil veces mejor que ella. —Todo salió a la perfección, hermana — escuché la voz de Rebeca. —Lo has hecho genial. Bruno y tú se merecen un premio — dijo Rebeca con una sonrisa satisfecha. —Sigo sin entender por qué haces todo esto, Rachel. Tampoco soporto a esa mosquita muerta, pero... —No soporto que ella se pueda quedar con la herencia de los Clark — interrumpí, mi voz cargada de resentimiento. — Soporté al imbécil de Julio por esa fortuna, pero nada valió la p

