La música instrumental suena, ambientando el enorme salón ricamente decorado con esa temática antigua que a todo el mundo parecía gustar. Equilibristas y trapecistas haciendo sus acrobacias en el enorme espacio alto del techo, bailarines y contorsionistas haciendo fluidos movimientos, incluso sobre grandes pelotas infladas que se mecen encima de angostas tarimas. Escupe-fuegos, malabaristas, bailarinas de cinta, todo tipo de artistas haciendo sus actos en diferentes puntos de la estancia mientras los presentes baila, comen, beben y charlan entre ellos. Las mujeres usan hermosos vestidos con suntuosas máscaras y los hombres, elegantes trajes con antifaces ocultando la mitad de sus rostros. Sin embargo, eso no evita las atrevidas miradas que se dedican unos a otros, sobre todo la de un h

