¿Hay algo más fustrante que ver cómo tú hermano anda en calzones por tu casa? Creo que no. Angus se fue a un viaje de negocios ayer en la noche y Dixon aprovecha para andar de exibicionista por toda mi casa. —¿Puedes ponerte un puto pantalón?—niega antes de tomar una manzana—¡No tienes cinco, Dixon! —Har, esta es la forma de cobrarme por tus ruidos de anoche. Ayer… —Fue mi forma de pagarte por lo de los doce—rueda los ojos. Yo escuché los gemidos de la chica en su habitación, mientras pasaba, bien. Él escucho los míos mientras Angus me daba la despedida de una forma bastante excitante. Grité muchas veces, y en unas pedí más. Hermoso. —Eso no cuenta, que no sólo escuché los tuyos—se sienta en el sillón y yo hago nueva de asco. Anoche hice que Angus gritara al hacer algo que no diré

