ANGUS La junta se termina y al hacerlo me quedo con Leonardi y con Jefferson, ambos me dicen que podemos terminar los negocios en un par de semanas, pero que necesito viajar a México para cerrar el trato. —Lo siento, señores, pero por esas fechas estaré en mi luna de miel y no la voy a cancelar. —Cuando vuelvas, entonces. —Perfecto. Seguimos hablando y los tres subimos al piso donde está mi oficina, los medios ya los establecimos hace unas horas y sólo falta ver el intermediario. Que bien puede ser la empresa de un par de conocidos. Salimos del ascensor y mis ojos se toman con la imagen de Noah, está sentado en el sillón de espera que se usa para las personas como Christopher o Jason. —No esperaba verte, Noah. Levanta la cabeza del libro y me sonríe antes de ponerse de pie. Mi cabe

