Scarlett estaba parada en la puerta principal de la abadía, pensando en qué momento todo se fue a la mierda. ¿En qué momento los planes se torcieron de tal manera que eran irreversibles? Scarlett colocó una mano bajo su codo y respiró profundo. El propósito de ella estaba tambaleándose por culpa de Lorenzo, de la desaparición de Alice, del exorcismo de Isabella. Estaba sola en un enorme lugar en el que no reinaba la fe, la esperanza, ni una cuota mínima de agradecimiento a Dios. Estaba sola en una urna andante en la que se metería el viernes. Scarlett miró el cielo oscureciéndose y pensó en Alice. Isabella no le preocupaba. Era una espía, era una puta mercenaria. Aun atada de manos podía matarlos a todos con sus piernas. Le preocupaba Alice. Era una niña inocente. Era alguien que solo con

