Capítulo 19: Confusión

1020 Palabras
Transcurrieron dos meses desde el ataque al hospital; en todo ese tiempo, no se escuchó ni una sola noticia sobre los vampiros, incluso, no hubo ni un solo avistamiento. Este hecho empezaba a preocupar a los cazadores. Mientras recibían nuevas órdenes de Akane, Kibou y los demás se sometieron a un entrenamiento riguroso. En cuestión de esos dos meses, la habilidad de regeneración de Kibou incrementó drásticamente, no solo se recuperaba en cuestión de segundos, ahora su velocidad se equiparaba a la de Rysu. Una noche, Kibou decidió visitar su antiguo hogar, todo estaba cambiado. Donde solía ser su casa, ahora se encontraba con un silencio abrumador. Viendo su domicilio desde la distancia, sentía como unos ojos, que se ocultaban tras un cabello rubio, lo observaban desde donde antes era su cuarto. Estos ojos que lo hacían sentir observado, lo estaban llamando y Kibou se sentía envuelto en ellos. Cuando entro a su antiguo hogar, se encontró con una nube de oscuridad, la cual se desvaneció en el momento que sus ojos se acoplaron a ella. En su cuarto lo esperaba uno de los lores más poderosos de todos: Akuma. Sin mediar palabras, cuando Kibou entro a la habitación, el lor lanzo sobre él una de sus cadenas, pero Kibou lo esquivo fácilmente, ladeando su torso hacía la izquierda. -          Veo que tus habilidades han mejorado con el paso del tiempo.  –En la voz de Akuma había desprecio hacia Kibou. -          ¿Qué haces aquí? –preguntaba Kibou con tranquilidad. El aspecto demacrado de Akuma resaltaba con la luz amarilla de la calle, que se colaba por la ventana. -          Nada en especial –dijo con simpleza–.  He venido a hablar contigo, ¿no es eso obvio? Kibou se lanzaba al ataque, después de haber desenvainado su katana. Su ataque fue bloqueado con las cadenas de Akuma. -          ¿No tienes intriga por saber que eres? Estas palabras frenaron a Kibou de realizar un segundo ataque y recordó las palabras de Akane: “Kibou, como los demás, son vampiros creados artificialmente.” Kibou decidió guardar su katana y ver a Akuma directamente a los ojos. -          ¿soy un vampiro creado artificialmente? -          Me alegra que ya lo hayan descubierto –dijo Akuma, viéndolo con simpliza, invadiendo la mirada de Kibou con la suya–.  Hay muchas cosas que la organización te ha estado ocultando, Kibou. -          ¿a qué te refieres? –indagaba Kibou con cautela. Pronto, la conversación que apenas iniciaba; fue interrumpida por Nozomu, cuando se lanzaba al ataque. -          No lo escuches, Kibou. – la voz de Nozomu resonó en la consciente del chico, quien rápidamente se alejó de Akuma. -          Ya veo…  -Akuma sonreía con suspicacia. -          Te borrare esa sonrisa de una vez.  –La mirada de Nozomu estaba llena de frialdad y era reflejada por la luna. -          ¿acaso ya te revelaron cual es la habilidad de la chica que está a tu lado?  –Akuma clavó su mirada en los ojos de Kibou nuevamente. Luego de sus palabras, se instauro un silencio en el cuarto. La mente de Kibou comenzaba a llenarse de incógnitas, su juicio se nublaba. -          Aunque no sepa toda la verdad aún –Kibou hablaba con firmeza mientras volvía a envainar su katana–.  Hay algo que sí es claro.  –Kibou se lanzaba hacía el ataque. Nozomu no se quedaba atrás y lo siguió–.  Acabare con cada de los vampiros que le han hecho mal a esta sociedad y regresare a la normalidad a aquellos que se les fue arrebatada su humanidad, ¡eso implica que acabare contigo! El grito de Kibou logro traspasar a Akuma y siendo herido a su costado derecho, por el corte que genero la katana del joven vampiro. Sus cadenas fueron traspasadas por las espadas de Nozomu; las cuales generaban un corte, no muy profundo, en el pecho del lor, dejando al descubierto su piel demacrada. Poco después del corte de Nozomu, Kibou se lanzó nuevamente al ataque, sin embargo, cada uno de sus cortes fue bloqueado con las cadenas del lor. Sin previo aviso, este desapareció de la vista de ambos y en menos de un parpadeo, Nozomu fue encadenada, era tal presión la que ejercía sobre ella que no demoro en crearse un lago de sangre alrededor. Pero, Kibou solo podía observar las cadenas, no sabía en que dirección se encontraba Akuma. Con el paso de los segundos, las cadenas aprisionaron más el cuerpo de Nozomu. Kibou salto hacía ella y justo cuando estaba por liberarla del encadenamiento con los cortes de su katana, su compañera fue elevada hacía el techo por acción de las cadenas, para luego dejarla caer. Antes que Kibou pudiera atraparla en el aire, su compañera realizo una voltereta para caer de rodillas y así amortiguar la caída. -          No toques mi sangre, Kibou.  –Esta vez en su voz se podía identificar cierto sentimiento, preocupación tal vez. -          Es momento de marcharme –dijo Akuma apareciendo frente a ellos–.  En otro momento seguiremos charlando, Kibou –soltó con simpleza, para luego volver a desaparecer de su vista. Kibou deseaba acercarse a revisar las heridas de Nozomu, pero esta no dejo que se le acercara ni por un segundo, hasta que termino de vendar por completo sus heridas. Después de eso, ambos jóvenes no soltaron ni una sola palabra tras varios minutos. -          ¿Sobre qué trata tu… -          Tengo algo que pedirte, Kibou.  –En sus ojos se veía el deseo de poder cumplir algo.   -          ¡Esto es increíble!  –Jiang estaba de muy buen humor-.  ¡Has hecho un trabajo increíble, Akuma! Este resultado era el que esperábamos, sin duda, este muchacho es asombroso.  –La condesa veía fijamente la sangre del joven Kibou–.  Pero si este chico llega a probar esto, se volvería invencible, ¡inmortal si quisiera!, por ahora, su edad es un punto a nuestro favor.   -          La organización tampoco parece confiar mucho en él –soltó con simpleza Akuma, tras una larga sonrisa de suspicacia. 
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