Hanami caía de rodillas al piso, rota en llanto y tristeza, mientras Kibou la seguía consolando.
- ¿Qué pasará con nosotros ahora? - Fueron las palabras de Kibou mientras abrazaba con fuerza a su novia.
- Hay algo que todavía no sabes, amor. – La voz de Hanami estaban llenas de dolor y desesperación.
- ¿qué pasó cariño? - Kibou la miraba directamente a los ojos, con ternura, buscando consolarla.
- Nuestros padres…- se marcó un silencio en las palabras de Hanami - nuestros padres…. fueron asesinado, amor, asesinados…
Kibou no dijo ni una sola palabra. Pero, en sus ojos se veía una profunda tristeza y Hanami lo sabía. La pareja se abrazaba con tantas fuerzas, ambos rotos, ambos llorando; lo habían perdido todo y tan rápido.
El chico de ojos azules, con el vivaz recuerdo en su mente y ahora con la escena que estaba presenciando se desplomo igualmente de rodillas. La pareja de novios le recordó tanto a ella… con su sonrisa, pero era un recuerdo que poco a poco se iba oscureciendo.
- Es nuestro deber… - dijo completamente entre lágrimas el chico – no es nada fácil lo que tenemos que hacer. - Las lágrimas eran cada vez más abundantes - por favor perdónenos.
Ni Kibou, ni Hanami pronunciaron una sola palabra.
- Cuando nos enteramos que una persona se ha convertido en vampiro – continuó hablando el chico – tenemos que… eliminarlo. – en sus palabras había dolor, había tristeza, había arrepentimiento – todos los vampiros, a excepción como es tu caso, Kibou, todos los demás atacan a las personas. Por esa razón hay que eliminarlos, nuestro deber es proteger a las personas. Sin embargo…, Como los genes quedan en todos los integrantes de la familia, es probable que si llegan a tener un hijo, este pueda volverse vampiro. Por esa razón…. – el chico estaba ahogado entre lágrimas – Por esa razón nosotros…
- ¿no hay una forma de salvarlos? – en las palabras de Kibou había amabilidad, buscando alguna esperanza.
- ¿salvarlos? – el chico miraba desconcertado y triste a Kibou.
- Sí – Kibou hablaba pausadamente. - Una forma de regresarlos a la normalidad, a su forma humana.
- Se ha estado investigando por los últimos años, desde que ha habido un incremento en la aparición de vampiros. – Las palabras del chico estaban llenas de frustración – Pero la muestra que se puede tener de los vampiros tras un combate es tan poca que…. – La frustración lo ponía completamente tenso.
- Amor… - Kibou tomaba de las mejillas a su novia con ambas manos. – Salvemos a estas personas.
Las palabras de Kibou sorprendieron a Hanami y al chico de ojos azules. Pero, estaba decidido, quería ayudarlos, hacer lo posible por salvarlos, a ellos y a los vampiros.
En Kibou se veía una esperanza total y eso llenaba el corazón de Hanami y no solo el de ella, también el del chico que los estaba observando. Hanami al ver tanta determinación en la mirada de su pareja, afirmo las intenciones de Kibou.
- Sí. Ayudémoslos –expreso Hanami con ternura.
- ¿Cómo podemos hacer parte de su grupo? – Pregunto Kibou con gran firmeza en su voz.
- No creo que en la organización vayan a aceptar que ingrese un vampiro. – El chico seguían aún desconcertado tras la propuesta de Kibou. – y si te llegan a aceptar, dudo que los demás confíen en ti.
- Me ganare su confianza. – Kibou estaba decidido a hacerlo.
- Bien… podemos hacer el intento.
- Todavía no nos has dicho tu nombre. – La voz de Hanami ahora era suave y dulce.
- Akiro. –pronunció el chico esbozando una pequeña sonrisa – me llamo Akiro.
Kibou y Hanami se levantaron, y en su semblante se veía tal convicción por lograr lo que se habían propuesto. Aquella determinación, lleno de valentía y valor el corazón de Akiro, recordándole porque seguía luchando, porque se había unido a la organización… fue por ella y por todos, igual que Kibou
- Hay que levantarnos Akiro –era la voz de Kibou.
- El cambio no se hará solo –esta era la voz de Hanami.
Ambos extendieron su mano a Akiro para ayudar a levantarlo. Él les respondió con una sonrisa, aceptando las manos de ambos.
- ¡Akiro! – una voz a la lejanía lo estaba llamando.