- ¡Akiro! –una voz lo llamada desde lejos…, ¿desde su interior? – Akiro –sentía su voz mucho más cerca, hasta que por fin reconoció la voz.
- ¡Akiro! –sonaba con dulzura por los aires cada vez que Rysu lo pronunciaba - ¿completaste la misión? –su pregunta no sonaba tan alegre y tierna como cuando llamaba a su compañero, tal vez, por lo que significaba cumplir la misión. Cuando pronunció estas palabras se sintió un gran dolor y un arrepentimiento
Akiro, quien aún se encontraba de rodillas en el suelo atónito por lo que acababa de suceder, decide tomar la mano de ambos.
- hubo un pequeño cambio de planes -dijo al fin Akiro, ya de pie, volteando, para ver como su compañera de ojos cafés y cabello morado dividido en dos colas entraba por la ventana.
- ¿un cambio de planes? –dijo sorprendida y algo esperanzada, llevándose la mano al corazón.
- Sí, Rysu. Un cambio de planes. – en las palabras de Akiro había algo de esperanza también - ellos son Kibou y Hanami, son los nuevos integrantes de la organización.
- Sus brazos… Y su cuello… – Rysu hablaba pausadamente, asimilando toda la nueva información - ¿el chico es el vampiro? –no hubo ningún estado de alteración en cuanto cayo en cuenta de esto.
- Lo soy. – Kibou la miraba y hablaba con firmeza.
- Pero en la organización….
- Pero no ha devorado a nadie desde hace un mes y medio –intervino Akiro – y ha estado al lado de su novia sin sentir necesidad de tomar su sangre.
- ¿Cómo ella? – Rysu hablaba ahora emocionada, abriendo sus ojos de par en par.
- En la mente de Akiro evocaban nuevamente los recuerdos punzantes… ella…. ¿por qué justamente ella? - Sí, como ella, Rysu. Creo que Kibou nos ayudara en la investigación que llevamos tiempo realizando.
- ¡eso es asombroso! –Rysu hablaba con total euforia – por fin podremos seguir avanzando en la investigación de la cura y ya no tendré que usarlas más chicas. - Estas últimas palabras fueron más para Rysu que para los demás, iba dirigido a sus armas, hacia sus katanas. – Y bien, ¿nos vamos? – propuso Rysu con entusiasmo.
- Primero hay que esperar a que caiga la noche, boba –objeto Akiro apuntando afuera – recuerda que ahora tenemos un vampiro con nosotros.