Capítulo 8: Armas sagradas

1280 Palabras
Rysu, con su amabilidad y alegría de siempre, se ofrece a enseñarles el lugar, Kibou y Hanami aceptan encantados. Era un lugar bastante amplio, después de todo estaban en hikawa shrine, un antiguio templo, con un hermoso bosque alrededor, el cual utilizaban los cazadores para entrenar. Las habitaciones se encontraban en la parte de atrás del templo. En la antigüedad solía ser una cabina bastante pequeña, pero ahora es casi del tamaño del templo, para que así los cazadores pudieran habitar en ella. -          Bien, desde hoy podremos comenzar con el entrenamiento. – Rysu se encontraba excitada, puesto que nuevas personas se unían al grupo y eso no había pasado desde hace mucho. Hanami y Kibou al verla tan sonriente, su alegría, se impregnaba en ellos, era demasiado contagiosa. -          Pero antes, debemos de explicarles algo –apuntó Rysu, empuñando una de sus katanas – Esta arma de aquí esta bendecida y es lo que nos permite poder asesinar a los vampiros. -          ¿bendecida? –indagaba Hanami. -          Así es, bendecida. – La sonrisa que esbozaba Rysu era de oreja a oreja – como se pueden imaginar, los vampiros son seres muy diferentes a nosotros, se alimentan de sangre, tienen habilidades especiales y les afecta la luz del sol. -          Me imagino que debéis de tener miles de preguntas y dudas en estos momentos -intervino Akiro – pero tranquilos, se los explicaremos a detalle: “El primer avistamiento de los vampiros proviene desde la era Meiji. La gente para ese entonces pensaba que sería alguna enfermedad que le obligaba a las personas alimentarse de sangre, sin embargo, fueron viendo que a medida que bebían sangre humana; estos adquirían poderes. “Los vampiros descubrieron que entre más sangre bebían, sus capacidades físicas aumentaban, así como el poder que haya obtenido. No obstante, había y hay una posibilidad que surga una segunda habilidad cuando el vampiro prueba sangre por segunda vez. “Por si se lo preguntan, también está la posibilidad de adquirir un tercer o cuarto poder, sin embargo, esto ya es demasiado inusual y los vampiros que la poseen son casi intocables. “La gente trató de hacerles frentes sin tener ningún resultado, las armas comunes no generan ni un rasguño en el vampiro. Con esa desventaja de nuestro lado, llegamos a la era Taisho, para este tiempo surge la esperanza en la humanidad. “Para la era Taisho, nacieron una gran cantidad de bebés con una sangre especial. Esta sustancia afectaba a los vampiros cuando la bebían o eran tocados por esta. “A estos bebés se les comenzó a llamar; “los bebés bendecidos” “Las personas se cansaron de esta situación y decidieron sacrificar a los bebés para tomar su sangre y así forjar las armas que hoy tenemos, a las cuales nombraron como armas bendecidas. “Con la creación de estas armas se dio el inicio de la organización de la cacería de vampiros. Es así como inicia una de las guerras más sangrientas que ha presenciado j***n en todas sus eras. Vampiros contra los humanos. “Para este tiempo, podemos decir que, los vampiros se encontraban en su era dorada. Había una gran cantidad de ellos y muchos ya poseían más de tres habilidades, eran casi intocables. “Sin embargo, entre los cazadores aparecieron espadachines innatos, con un gran talento para las espadas, guadañas, dagas, arcos, etc. Fue gracias a estas personas que se pudieron repeler en gran medida a los vampiros.  “Muchos de los líderes vampíricos de gran poder fueron derrotados gracias a nuestros cazadores, otros muchos desaparecieron sin dejar rastro y a día de hoy se desconoce si siguen con vida. No hay ni una pista de sus paraderos, igualmente, se continua una búsqueda exhaustiva para encontrar su paradero. “La guerra termino a mediado de la era Showa. Las batallas dejaron una gran cantidad de bajas para la organización, hasta llegar al punto de casi desaparecer. Si la familia de Akane no hubiera guardado las armas, los manuscritos que hablaban sobre los vampiros y las técnicas, a día de hoy nadie podría hacerles frente y volverían a dominar sobre nosotros. “Cuando termino la guerra, la cantidad de vampiros había disminuido considerablemente y su avistamiento dejo de ser habitual, así llegamos a la actualidad. La organización no cuenta con una gran cantidad de miembros y los vampiros está comenzando desde cero. “Pero con ustedes, Hanami, Kibou, podremos llegar lejos. Con un vampiro de nuestro lado, las investigaciones avanzaran mucho más rápido y la posibilidad de conseguir una cura es realmente alta. – La pareja escucho atentamente la historia. -          Nos comentaste que practicabas tiro con arco, ¿no? –preguntaba Akiro mientras miraba a Hanami. -          Ella solo asienta la cabeza, algo seria. -          Perfecto. – Akiro esboza una sonrisa - Este arco será tu arma sagrada a partir de ahora. El brillo dorado que desprendía el arco bendecido lograría iluminar hasta la noche más oscura. A pesar de haber sido creado hace eras atrás, se seguía conservando en muy buen estado. “¿a cuántos bebés tuvieron que sacrificar…?”, los pensamientos de Hanami la hicieron tensar, “hare que todas las vidas que fueron puestas en este arco valgan la pena” -          Ese arco perteneció a Goruden Kiniro. – Rysu hablaba con tanta alegría que lograba desaparecer los ambientes tensos – fue uno de los grandes guerreros en la era Taisho que le pudo hacer frente a los lores vampíricos. -          ¿lores? –pregunto Hanami. -          ¡Sí! – dijo con gran emoción Rysu - Es la jerarquía vampírica: Condes, Lores, Duques y vampiros jóvenes. -          Y para ti, Kibou –dijo Akiro una vez termino de hablar Rysu – esta katana. Kibou la detallaba minuciosamente. Toda la katana era de color gris, sin embargo, en el filo del arma se podía apreciar un color verde. -          Tranquilo –hablo Rysu con suavidad – esta Katana no es un arma sagrada, si te entregáramos una, morirías –Rysu soltó unas risitas al terminar la frase. -          ¿Entonces cómo Kibou podrá defenderse? –interrumpió Hanami algo alarmada. -          No te preocupes, estará bien –la voz de Akiro sonaba serena, aunque perturbada al mismo tiempo – los vampiros pueden herirse a si mismos, no importa el arma que usen. Akiro y Rysu fueron los maestros de Hanami y Kibou. Al cabo de dos meses, ya tenían los movimientos básicos completamente dominados. A Hanami se le facilito en gran medida aprender a manejar su arma, sabía apuntar con gran precisión y velocidad, solo faltaba que aprendiera algunas habilidades básicas con su arco. Por otro lado, Kibou sufrió un poco aprendiendo el arte de su arma, aunque Rysu era una gran instructora, solía ser bastante exigente. Los movimientos del joven vampiro no eran torpes y podía luchar cuerpo a cuerpo gracias a la práctica del karate, sin embargo, debía de adaptarse al combate con katana. -          Hemos regresado de la misión de espionaje, líder. -          Pasen –ordeno Akane. Ambos espías, que estaban completamente cubiertos de pies a cabeza y que solo se les apreciaba los ojos por el brillo de la luna entraron a la sala.    -          Informes –se notaba preocupación en la voz de Akane. -          Hemos descubierto que un Duque se refugia en el santuario Mitsumine. Tiene consigo alrededor de diez vampiros jóvenes. -          ¡¿en el templo Mitsumine?!, en una montaña, ¿por qué? – Akane tenía que hacer su próxima jugada y sabía que asesinar a uno de los Duques vampíricos le daría una gran ventaja, sin embargo, eso podía costar la vida de muchos cazadores.  
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