- ¿Cómo podemos mejorar tu habilidad, Kibou? –Akane se encontraba pensativa después de la conversación que sostuvo con el joven vampiro. ¿por qué la estructura de Kibou no había cambiado después de beber la sangre de su novia?, era incluso más raro que su cuerpo ya se acostumbró al cambio; en la antigüedad, un vampiro cuando tomaba sangre por primera, le costaba por lo menos una semana en acostumbrarse a sus habilidades.
- Tengo una idea. –Kibou veía fijamente su pierna recuperada, la movía de un lado a otro–. Mi habilidad de regeneración es demasiado lenta y solo puede haber una forma de mejorarla, entrenando.
- Pero eso significa… –Akane veía fijamente a los ojos a Kibou.
- Exactamente. –El tono de Kibou era algo sombrío.
- Pero el entrenamiento significara un gran desgaste para ti.
- Debemos de hacernos fuertes lo más antes posible. –Había determinación en Kibou. Su voz y sus ojos lo denotaban. Pero, en el fondo albergaba una profunda tristeza.
- Por favor cuídense. No quiero perder a más de ustedes.
- No te preocupes. –Kibou ya emprendía rumbo en busca de sus compañeros para iniciar el entrenamiento.
Cuando Kibou les conto la idea que tenía en mente, el más emocionado fue Samu. Rebosaba de alegría al saber que iba a poder estar lastimándolo constantemente. Por otra parte, Nozomu se negó a participar y Kibou quiso saber sus razones. Su compañera le contesto con un: si llego a cortarte con mis espadas, será tu fin. Después de aquello, Nozomu decidió alejarse del grupo.
- La sangre de Nozomu es especial. –Era Rysu, quien hablaba alegremente al lado de Kibou.
- ¿especial? –indago Kibou.
- Así es. –Rysu soltaba una pequeña risa–. ella es una de las que llamaríamos: bebés bendecidos.
Kibou quedó estupefacto, no esperaba tal revelación.
- Pensé que ya no existían.
- Bueno, a comparación de la era Taisho, ahora es mucho más difícil encontrarlos. –la voz de Rysu trataba de transmitirle serenidad a Kibou–. la familia de ella siempre ha sido portadora de esa especie de sangre tan especial y se han dedicado a la cacería de vampiros por eras, es como una tradición familiar para ellos. El padre de Nozomu la entrenó con demasiada severidad desde muy pequeña, por eso es que es tan buena cazadora.
- ¿y las espadas que posee?
- Oh, las espadas –comento Rysu, ladeando su cabeza hacía la izquierda–. Las espadas fueron creadas en la primera generación de su familia y solo su sangre puede activar su habilidad especial.
Kibou guardo silencio, recordó las palabras del duque: “has robado 150 años con los cortes que me hiciste”
- ¿A qué se refería el duque cuando menciono que Nozomu le había robado años de vida?
- No lo sé. –Rysu fue tajante y frívola en ese momento–. Realmente no lo sé –dijo, volviendo a Kibou, ahora, con una actitud alegre. Vamos a entrenar –propuso ladeando nuevamente su cabeza.
- Sí, vamos. – Kibou aún no comprendía muchas cosas acerca de los vampiros, de la organización, de todo. Pero sabía algo, tenía que seguir avanzando de cualquier forma.
El entrenamiento era bastante simple, sin embargo, para Kibou iba a representar un desgaste enorme, pero tampoco se lo iba a dejar tan fácil a sus compañeros. Debían de atacarlo, con todas sus fuerzas; buscando herirlo de gravedad, Samu tenía otra idea en mente, ir un poco más allá y arrancarle todas sus extremidades.
Cuando llegaron a las afueras del templo, Samu se lanzó al ataque, dejando sin un brazo a Kibou, este le respondió con una patada, aprovechando que lo tenía cerca. No lo mando a volar, pero sirvió para alejarlo. Sin desperdiciar más segundos, Akiro se lanzó al ataque, sin mucho resultado; Kibou logró esquivar cada uno de sus movimientos, exceptuando uno que otro que alcanzaba a rasguñar partes de su cuerpo, enseguida, Kibou sentía como se clavaban dos katanas en su abdomen. Era Rysu. Acto seguido, Samu volvió a atacar, dejando sin el otro brazo a Kibou.
Sus compañeros se alejaron de Kibou, mientras este caía de rodillas al suelo por la gravedad de sus heridas. Le tomo varios minutos hasta que logro regenerarse por completo. Al ver que el joven vampiro volvía a levantarse, los cazadores volvieron a lanzarse sobre él.
Mientras que los cazadores entrenaban, Akane había llamado a Nozomu para que le ayudara en la investigación. Esta acepto, sin importancia. Cuando concluyeron el experimento, descubrieron que la sangre de Kibou era mucho más especial de lo que creían.