Capítulo 17: Sentimientos

1111 Palabras
El hospital había quedado envuelto en el llanto de las madres que perdieron a sus bebés y los cazadores consumidos por la frustración. Los vampiros se habían vuelto fuertes en muy poco tiempo. Rysu y Kibou trataron de consolar a las familias que perdieron a alguien en ese día, no querían dejarlos desconsolados. De camino a la organización, ninguno de los integrantes dijo una sola palabra, a excepción de Akiyama, quien se acercó a Kibou para agradecerle de haber salvado a Akane. De resto, todos estaban serios, incluyendo a Rysu, que de por sí, era raro verla en ese estado. Cuando llegaron al templo, cada uno de los cazadores tomo su rumbo individualmente para atenderse las heridas, Kibou se encontraba desconcertado después de todo lo que había escuchado de Akuma y quería hablarlo con alguien. Kibou se dirigió al lugar donde Akiro y Rysu enterraron a Hanami. Con todo el ajetreo del entrenamiento y los combates, no encontró el momento para visitarla. . Pasaron largas horas mientras Kibou le contaba todo lo sucedido a Hanami, hasta el momento que llego Nozomu, al lado de la tumba de Hanami se encontraba la del padre de la cazadora. -          ¿Cuál es tu sentimiento ahora mismo?  –Como siempre, la voz de Nozomu no mostraba ningún tipo emoción o de interés, sin embargo, la pregunta tomo por sorpresa a Kibou. -          ¿qué siento?  –Kibou se quedó un largo rato observando la mirada de su compañera, que se encontraba viendo frívolamente la tumba de su padre–.  Para serte sincero -comenzó Kibou tras soltar un largo suspiro–.  Hay una gran tristeza emergiendo desde el fondo de mi ser –concluyo Kibou tras tocar la lápida de su novia. -          ¿tristeza?  –Nozomu se encontraba desconcertada, no comprendía las emociones humanas, su crianza únicamente fue centrada en el combate-.  ¿Cómo es eso? -          Kibou no sabía que responder ante su pregunta. ¿Cómo podía definir la tristeza? – tristeza es… Cuando sientes un vacío en tu corazón por algo que no querías que sucediera –cuando Kibou acabo de hablar, su mente fue invadida por todos los recuerdos que tenía con su novia y su familia. Antes de poder continuar con la conversación, Rysu, quien tenía una actitud lúgubre, los interrumpe para informarles que Akane los estaba solicitando para una nueva misión. Cuando llegaron donde la líder, esta les informo que llego un reporte sobre el avistamiento de un chico que hace poco se convirtió en vampiro y como son los protocolos, la organización debe de proceder a eliminarlo, pero esta vez con una misión especial; extraer una cantidad de su sangre para analizarla. Durante todo el camino, Rysu se mantuvo callada, con una mirada que te podría cortar en dos con lo fría que era. Cuando llegaron al hogar del joven vampiro, los padres de este estaban en la sala, cargando con el cuerpo moribundo de su hija la cual había sido mordida por su hermano. La familia se hallaba en un desconcierto total, en el momento que el grupo de cazadores entró a la casa, los padres le suplicaron entre desespero y lágrimas que los ayudaran. Rysu fue la primera en dar un paso al frente y sin mediar palabras, atravesó la garganta de la muchacha con una de sus katanas. Antes de que los padres pudieran reaccionar, estos ya se encontraban clavados en la pared, atravesados por las espadas de Nozomu. Inspeccionaron por toda la casa sin encontrar rastro del joven vampiro, hasta que un grito que provenía de la casa vecina los alarmo. El vampiro se encontraba sediento de sangre y ya iba por su tercera víctima; antes de que pudiera saltar sobre ella, fue inmovilizado por Akiro quien clavo sus dagas sobre este y cuando la criatura estaba a punto de reaccionar ante el ataque del cazador, su pecho fue atravesado por la katana de Kibou. Después de verificar que todos en la casa estuvieran bien, Kibou y Nozomu recolectaron las muestras de sangre que solicitó Akane. Mientras que Kibou tomo las muestras con su katana y no sucedía nada, las espadas de Nozomu evaporaban la sangre en cuanto la tocaba. A Kibou le causaba intriga saber sobre la habilidad de espadas de su compañera y el porque los vampiros le temen a ella, sin embargo, decidió no preguntarle en aquel momento al ver su mirada llena odio, pero no solo este sentimiento era el que se reflejaba en sus ojos. Nozomu experimentaba sentimientos encontrados cuando veía la vida tan tranquila de las demás personas. La tensión y carga que suponía la misión se desvanecieron poco después que culmino todo. Los cazadores caminaban rumbo al templo, cuando de repente, Rysu se detuvo de repente. Sus ojos mostraban una tristeza que se liberaba entre lágrimas. -          ¡¿Por qué?!  –la voz de Rysu era temblorosa, al igual que todo su cuerpo-.  ¡¿Por qué lo tenemos que hacer así?!  –Se acercaba a Kibou con frustración y la descargaba con pequeños golpes que daba sobre el pecho de su compañero–.  Le he dicho mil veces a Akane que no es necesario hacer esto, ¡asesinar personas inocentes!  –Conforme hablaba, se incrementaban los golpes de frustración que descargaba sobre Kibou–.  No tenemos que asesinarlos… se supone que nuestro deber es protegerlos.  –Sobre sus mejillas brotaban lágrimas interminables de sufrimiento y tristeza. -          Rysu…  –Kibou la rodeaba con sus brazos para calmarla. -          No quiero seguir haciendo esto, no quiero.  –La voz de Rysu estaba apagada–.  Soy igual que los vampiros al asesinarlos a sangre fría. -          Esto que sientes… - Nozomu por primera vez mostraba algo de emociones, se encontraba afligida-.  ¿Se llama tristeza? Las palabras de Nozomu sorprendieron a todos los cazadores, sobre todo a Rysu y Akiro, era la primera vez; desde que conocen a Nozomu de hace años, que mostraba interés por comprender las emociones. Kibou solo realizo un ademan afirmando la pregunta de su compañera. Después de aquello, se instauro un largo silencio y así permanecieron un largo rato. Cuando llegaron al templo, Akiro acompaño a Rysu hasta la habitación, mientras que Kibou y Nozomu fueron a entregarle la muestra de sangre que recolectaron del joven vampiro a la líder. La cazadora le explico detalladamente lo que sucedía cuando la sangre del vampiro tocaba sus espadas, hecho que no sorprendía a Akane, pero le causaba gran intriga por saber si sucedería lo mismo con Kibou. -          Los llamare cuando tenga los resultados.  –La voz de Akane era igual de autoritaria que siempre. 
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