CAPÍTULO 37

846 Palabras

Luego de quedarnos en el suelo alrededor de media hora diciendo y haciendo pavadas, a James se le ocurre irnos a dormir a la cama, pero creo que mi idea es mucho mejor. Dormir en el sillón. Mi esposo se queja como un niño hasta que por fin lo convenzo. No es muy espacioso, pero por eso me gustaría dormir allí con él, nos obliga a estar mucho más juntos y pegados, pero claro, también hay que pensar que estamos en verano y mi idea no ha sido del todo exitosa cuando James comienza a acalorarse y su frente se cubre con una fina capa de sudor. —¿Podemos ir a la cama? —No-oo —digo en un cantito. A James no le hace nada de gracia y bufa, apaga el televisor y lanza el control remoto al pequeño sofá cerca nuestro. —¿Estás segura de que eres normal, cariño? —No del todo, Mals —Río. Me besa la

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR