Me deshago del abrazo de mi esposo, no sin antes plantarle un suave beso en los labios. Me seco todo rastro de lágrimas de las mejillas y respiro profundamente. —Parezco una nenita histérica. La risa masculina de James inunda mis oídos. Tiende una mano y me agarra por la cintura para atraerme hacia sí. —Esto de tus escenas me recuerda que a pesar de estar sonriendo todo el día, tú también te quiebras y eres débil. Alzo la mirada hasta llegar a sus ojos miel que me observan llenos de amor. Desprendo dos botones de su camisa playera y me sostengo de allí como si me hiciera falta. —Soy un poco frágil —digo encogiéndome de hombros con fingida inocencia. Sé que seguramente mis ojos están hinchados y mi maquillaje se ha deslizado hacia abajo dejándome ríos negros en las mejillas, pero hace

