Un día soleado y caluroso nos espera afuera mientras almorzamos. James parece estar de muy buen humor y les cuenta chistes y anécdotas a los niños. Ellos se ríen y se divierten mientras lo escuchan, sus caritas llenas de asombro cuando James exagera alguna hazaña o los ojos de las niñas llenas de lágrimas cuando las cosas en la historia no van bien. El brillo de los ojos miel de David demuestra claramente que ama e idolatra a su padre, su manito bajo la barbilla y ojos bien abiertos a la hora de escuchar una nueva historia. Caro se ríe cuando los ve reaccionar ante un grito deJames y yo contemplo la escena desde mi silla pensando que no podría tener una familia más perfecta que esta. Mis padres estarían orgullosos de mí si me vieran ahora. Casada y con tres hermosos niños. —Megan —dice Ja

