Capítulo 1
—Iré a buscar unas flores para que estés bonita —comentó Emma, su mejor amiga.
Ella asintió, quedándose sola. La única compañía en ese momento, su reflejo, la miraba con una sonrisa resplandeciente. Sonrío. Un mensaje en su teléfono la desconcentra. Al bajar la vista, lo toma. Estaba apoyado solitariamente, en una mesa baja.
En cuanto sintió el frío de la pantalla, sus dedos se deslizaron con agilidad sobre la misma. Abrió los ojos sorprendida, era un mensaje del laboratorio.
Se había sentido mal durante las últimas semanas. Había visitado al médico, con el deseo de conocer su malestar presente.
Al abrir el correo su corazón se aceleró con prisa. Una hora resbaló de su frente. No esperaba el diagnóstico. La palabra "cáncer" fué lo primero que sus ojos apreciaron.
No creía lo que estaba leyendo.
—No puede ser... no puede ser —expresó una y otra vez. Lágrimas bajaron.
Sintió una mano en su boca. No estaba para bromas. Seguro su amiga era. En cuanto la quiso quitar, creyendo que se trataba de Emma no pudo hacerlo.
Junto a las cejas, confundida. Quiso decir algo, pero las palabras no pudieron salir de su boca. Estaba prisionada en contra la mano.
Lo intentó quitar una y otra vez. Sin éxito. No logró moverlo ni un centímetro.
—Vendrá conmigo señorita Alma.
Ella no comprendía; nunca había escuchado en su vida aquella voz, gruesa y grave.
Estaba ahora realmente asustada, y lo peor de todo, triste. Cuando pudo liberarse, por encima del hombro contempló un hombre. Llevaba unos grandes lentes de sol y un traje impecable.
—¿Quién es usted? —preguntó dudosa.
—Quién soy yo no tiene que por qué preocuparle... pero debe venir conmigo.
—¡Yo no lo conozco! y no... no iría con usted ¿Por qué lo haría..? —preguntó más confundida que nunca.