Alma despertó al sentir que alguien le tocaba el hombro. Al girar su rostro hacia atrás, pudo ver a Emma, su amiga. "¿Te has dormido? con el vestido de novia", la regañó. "¿Vestido?", dijo Alma confundida. "¿De qué estás hablando?", preguntó. "Mírate, estás arrugando el vestido y arruinando tu maquillaje", respondió Emma. Alma, sin comprender, se puso de pie y se acercó al espejo que recordaba de hace un tiempo. Se observó y se dio cuenta de que seguía intacta, con su piel cálida, sin haber perdido peso. Asustada, recordó su teléfono y al abrir el correo, no vio ningún mensaje. "¿Estás bien?", preguntó preocupada a su amiga. "Es que..." comenzó a tartamudear. "Cuéntame, te traeré un vaso de agua", murmuró Emma. "Tuve un sueño muy realista", comentó Alma confusa. "¿Me lo quier

