"Estás muy cariñosa", murmuró divertido Agustín, y ella asintió. "Tengo miedo de perderte", comentó Alma con sinceridad. "¿Por qué me perderías?", preguntó Agustín dudoso. "Porque... no lo sé", respondió Alma. "Nunca me perderás, Alma. Eres el amor de mi vida y pase lo que pase, siempre estaremos juntos", aseguró Agustín. "¿Importa lo que hagamos después del matrimonio, verdad?", preguntó Alma dudosa. "Claro que no, ¿por qué lo preguntas?", dijo Agustín. "Por nada", comentó Alma poniéndose de pie. Comenzó a trotar, dejando a Agustín un poco confundido sentado en el tronco. Al llegar a casa, Alma fue al baño a darse una ducha. Estaba sucia y se sentía de esa manera también. Por suerte, los mensajes de Esteban habían cesado. Alma no sabía cómo enfrentar a su esposo Agustín con la no

