La comida transcurrió entre conversaciones amigables y risas. Alma y Melina se llevaban cada vez mejor, y Esteban observaba con atención a su amiga y a su hermano, tratando de encontrar algún indicio de la verdad. Sin embargo, Agustín y Alma actuaban como una pareja feliz, y nadie sospechaba nada. Después de la comida, Alma sugirió jugar a un juego de mesa. Todos estuvieron de acuerdo, y Agustín trajo un juego de tablero que todos disfrutaban. Mientras jugaban, Esteban aprovechó un momento a solas con su hermano para plantear sus dudas. "Agustín, necesito hablar contigo en privado", dijo Esteban en voz baja. Agustín asintió y se levantó de la mesa. Se disculpó con los demás y siguió a Esteban a una habitación apartada. "¿Qué pasa, Esteban? Pareces preocupado", preguntó Agustín. Esteba

