Kansas

1014 Palabras
¿Saben que vivo por las cosas espontáneas? Bueno, ahora estoy dentro de un avión camino a Kansas a conocer la casa de mi novio y probablemente a su familia, cosa que me tenía demasiado nerviosa.Patrick estaba dormido en mi regazo, como si fuera un bebé, mientras yo me estaba carcomiendo la mente con lo que estaba a punto de pasar. Me hubiera quedado en Boston, dios mío.   —Kenz, ya cálmate, ¿sí? —susurra el moreno sin abrir los ojos—. Se te va a caer la pierna si sigues moviéndola.   —¿Te desperté? —pregunto y este niega con una sonrisa de lado en el rostro.   —No, pero tienes que calmarte, amor —dice levantándose y acomodándose en su asiento—. Ya conoces a Jackson, no tienes de qué preocuparte. Te van a amar, lo sé, todo el mundo te ama.   —¿Y tu mamá? ¿Tu hermanita? ¿Tus perros? Dios mío, me voy a des...   Patrick se abalanza sobre mis labios para callarme de una vez por todas y se lo agradezco muchísimo porque estaba a punto de volverme loca. Tras unos diez minutos, el piloto nos pide ponernos los cinturones, ya que vamos a aterrizar y mis nervios vuelven de nuevo. Creo que en mi vida me había puesto tam nerviosa, ni cuando Scarlett y yo íbamos quitarle la careta a Reus, así que no sé que hacer con mi vida.   En el camino del aeropuerto a la casa del quarterback sólo podías escuchar la voz de Patrick explicándome cosas de la ciudad, que nunca había podido ver realmente, aunque ya había estado aquí antes, siempre es por muy poco tiempo o me tocaba estar encerrada en un hotel.   —Y esta es mi humilde casa —dice tras pasearnos por un rato por una hermosa urbanización—. Quita esa cara de trauma, Mackenzie, todo va a salir bien.   Me bajo del taxi de la mano del quarterback, que luego saca su maleta y la mía, aún sin soltar mi mano, cosa que nunca voy a entender como puede hacer. Patrick anota algo en una pantalla que estaba al lado de la puerta y esta se abre de golpe. Dios, quiero esto en la casa de Tom, me ahorro el tema de las llaves.   —¡Ya llegué, familia! —grita a todo pulmón y a los segundos se escuchan pasos en la escalera en forma de caracol.   —¡Pat! —una pequeña sale corriendo hasta llegar a mi novio y enrolla sus brazos en las piernas del jugador—. ¡Llegaste, llegaste!   —Hola, mi niña —Patrick se agacha a la altura de la pequeña y la abraza, mientras ella me mira intrigada—. Mia, ella es Mackenzie, mi novia.   —Wow —suelta y empiezo a asustarme—. Eres muy bonita. ¿Te gusta t****k? ¿Quieres hacer uno conmigo? Yo te enseño el baile.   La castaña toma mi mano y me lleva hasta la cocina, donde agarra un celular de la mesa y entra en la aplicación de la que no conozco nada. Soy una vieja prematura, lo sé.Mia busca una canción que tampoco conozco y empieza a enseñarme un baile, que gracias a dios no era tan difícil y mi cerebro lo comprende fácilmente. Luego de unos diez minutos ya me lo había aprendido y estábamos a punto de grabarlo cuando la madre de mi novio entra al lugar.   —Mia, pequeña, no asustes a la chica —dice con una sonrisa, que se la devuelvo inmediatamente—. Mucho gusto, me llamo Randi Martin y tú me imagino que eres la novia de Pat.   —Sí, soy Mackenzie Brady, mucho gusto —murmuro estirando mi mano, pero ella me da un pequeño abrazo.   —¿Brady? No me digas que...   —Sí, mamá, es la hermana menor de Tom Brady.   Patrick llega de la nada y se sienta en la mesa alta de la cocina, así que imito su acción, aunque Mia quería que siguiera practicando con ella.La señora alza ambas cejas y va en busca de unas tazas de café para servirnos un poco, aunque ambos estábamos llenos del almuerzo que nos dieron en el avión.   —Cuéntame de ti, ya que Patrick no lo hizo antes de venir —el moreno rueda los ojos y su mamá solo se ríe.   —Tengo 25 años, soy modelo, nací en California, pero me siento más de Massachusetts, porque crecí ahí, viví un tiempo en Alemania y ya no sé que más decirle.   —Te ves mucho más joven, Mackenzie —dice sorprendida y yo asiento.   —Me lo dicen mucho, pero no me diga Mackenzie, soy Kenzie.   Randi sonríe ligeramente y creo que por primera vez desde que llegué respiro tranquilamente. Un rato luego, Mia se acerca a mí de nuevo y terminamos grabando el t****k, con la participación especial de Pat y sus muecas.   —¿Subiste nuestras cosas? —le pregunto y este asiente sin dejar de ver su portátil, donde revisaba algunos correos.   —¿Tienes sueño, verdad? —cuestiona y una risa se me escapa—. Te dije que no te preocuparas por mi familia.   —Bueno, ahora que conozco a tu madre, entiendo de dónde sacaste lo sonriente, eh.   —Mi habitación es la última del pasillo arriba. Si quieres adelántatemientras yo termino aquí.   Dejo un beso en la mejilla del quarterback y me voy a paso rápido a donde me indicó, porque el sueño me estaba comiendo viva. Miro las paredes y veo muchísimas fotos de Pat con su familia, pero una en especial me llama la atención. Era del día del draft de la NFL donde los Chiefs lo eligieron y a su lado estaba una rubia muy hermosa, que obviamente distingo al instante.   —¿Cómo vas a ser tan linda, dios mío? —murmura para mi misma y luego sigo con mi camino, recordando el mal que le hizo a Mahomes y que no merecía.   Ojalá pudiera encontrarme a la tal Brittany.
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