Georgia

768 Palabras
—¿Conduciste dieciséis horas sólo para traerme a Georgia? —me pregunta Erin, mientras entramos al hotel—. Estamos muy dementes.   —Vive la vida, Erin Brady, siempre quisiste venir y te traje. Ahora, no me recuerdes las horas que conduje, quiero vomitar.   Nos acercamos al mostrador y hacemos el check-in en el hotel en un corto rato. Vamos directo a nuestra habitación y en menos de cinco minutos, ambas caemos rendidas. Consecuencias de llegar a las 10 de la noche.Al día siguiente, nos levantamos temprano y pedimos nuestro desayuno a la habitación, mientras nos arreglábamos para recorrer la ciudad. Erin estaba demasiado emocionada y esa sería yo si visitáramos algún lugar que me recuerde a Glee.   —¿Traes la llave de la habitación, no? —le pregunto a mi prima cerrando la puerta y esta asiente rápidamente.   —No puedo creer que vamos a ir a la mansión Lockwood, Kiki —murmura emocionada la rubia—. Dios, quiero gritar mucho.   —Ya cálmate, loca. Cuéntame, ¿qué tal Alemania y Alan?   —Igual de fría, pero amo allá. Alan está perfecto, la verdad —dice pasando su brazo por mi cintura—. ¿Recuerdas que te dije que en Múnich hay mucho trabajo para ti? Yo te puedo ayudar si quieres, sabes que conozco a varios fotógrafos y agentes.   —Ni loca, Riri —suelto de una—. No voy a volver a Alemania nuncs jamás en mi existencia, ni loca.   —Mackenzie, es en otro estado, no es que vayan a haber cinco Marco Reus esperando por ti.   —Ni siquiera es por eso —digo rodando los ojos—. Alemania es hermoso, ojalá vivir allá, pero es que todo me va a traer recuerdos de Reus y como que no estoy lista para que algo me recuerde lo mucho que sufrí todavía.   —Bueno, al menos lo intenté —sentencia alzando los hombros desinteresadamente—. ¿Y Mahomes, qué tal?   —No me ha escrito desde el último día en Miami, así que he asumido que se acabó nuestro fling y que nada más va a pasar.   —No digas eso, idiota, tienes que ser positiva sobre eso —llegamos al estacionamiento del hotel y antes de que nos vean, nos ponemos los lentes de sol—. Quizás no sabe que decirte. Al fin y al cabo, él vive en Kansas y tu en Boston.   —¿Qué voy a hacer si Tom se va de los Pats? —pregunto en un susurro—. No había pensando en esto, Erin, ¿qué se supone que voy a hacer? Yo vivo con él.   —Súbete al coche rápido, hay unas chicas mirando hacia acá —murmura entre dientes mi prima y hago lo que me pide. Enciendo rápido el Mazda y salgo del hotel al límite de la velocidad permitida.   —Quizás me mude a Nueva York o Los Ángeles, ¿no?—balbuceo para mi misma que para Erin, pero esta suelta un gruñido—. ¿Qué? Nueva York es un buen lugar si quiero seguir siendo modelo y está claro que quiero. No sé hacer nada más que posar y sonreír.   —¿Por qué no te quedas en Boston entonces? Tienes dinero suficiente para comprar una casa o puedes comprarle a Tom la suya.   —No va a ser igual estar sin mis Brady, ¿sabes? —le explico con una sonrisa de lado y Erin asiente ligeramente—. Vivo con ellos desde hace años, está claro que me va a pegar no verlos diariamente.   —Mejor pensemos en otra cosa más emocionante…—suplica la castaña—. Aún no sabemos que va a hacer Thomas con eso del supuesto cambio de equipo.   —Ojalá y nos enteremos pronto, porque ya no doy para más..   Conduzco por la ciudad en mi modo turista y pierdo la cuenta de cuántas veces nos detuvimos a tomarle fotos a xs cosa. El tour por la mansión Lockwood fue increíble, ver donde filmaron tantas escenas icónicas y hasta ver las placas que están frente al gigantesco lugar, me ilusionó hasta a mí. Luego decidimos ir a la torre principal de la ciudad y la subimos para sacar fotos de todo, las piernas de Erin dejaron de funcionar unos segundos y eso hace que termine en el piso la pobre. Compramos como cinco cafés entre las cinco de la tarde y ocho de la noche, que es cuando partimos de regreso a casa, a ver si así lográbamos llegar sin detenernos en el viaje.
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