—¡Llegó por quién lloraban! —exclama Erin al abrir la puerta de la casa de Tom, provocando que mi hermano y Julian se asustaran.
—¡Erin! —grita mi hermano corriendo a abrazarla—. ¿Cómo estás?
—¿Y a mí no me saluda nadie, entonces? —cuestiono cruzándome de brazos, pero Julian se acerca rápidamente a darme un beso en la mejilla—. ¿Y Gisele?
—En el baño —contesta mi hermano—. Ya debe venir.
—¿Cómo les fue? —pregunta curioso Julian.
—Fue increíble, lo mejor que hemos hecho en años —suelta mi prima rápidamente, creo que el café la afectó—. Y Kiki casi mata a una ardilla en el camino a aquí.
— Erin se cayó subiendo las escaleras hacia la torre —cuento entre risas y Julian se me une en eso—. Te juro que fue así de gracioso como te lo imaginaste.
—¿No estás cansada, Kenzie? —pregunta Tom desde la cocina—. Conduciste dieciséis horas tú sola.
—Tomamos tanto café que no creo que durmamos hasta el año que viene, tengo el saber en la boca todavía —gruñe Erin a mi lado y yo asiento ligeramente.
—¡Mis chicas! —grita Gisele una vez que nos ve sentadas en su sala de estar. La brasileña estaba bañándose cuando llegamos—. Dios, cuando vi las fotos que subieron a i********: juntas, quería transportarme a Georgia.
—No te preocupes, tenemos que hacer un viaje express las tres en algún momento muy cercano —murmuro dándole un beso en la mejilla—. ¿Y mis niños, dónde están?
—Durmiendo todavía, se quedaron despiertos hasta tarde viendo un maratón de películas de Disney con su papá.
—¡Era un secreto, amor! —grita ofendido mi hermano. Julian se hace a un lado en el sillón y Brady se sienta a su lado—. Igual, no me arrepiento, fue pura diversión.
—Sí, me imagino, súper divertido —murmura Edelman entre dientes—. ¡Ay, Tom, me dolió!
—¿Y cuándo te vas a Alemania, Erin? —le pregunta la modelo a mi prima y esta alza los hombros—. ¿Cómo? ¿No sabes?
—No tengo ni idea, te juro. Mackenzie me dijo que viniera sin boleto de regreso y además, Alan está en un viaje de trabajo a Londres por un mes y no quería estar sola en ese lugar. Es terrible el frío que hace en invierno.
—Tengo mucha hambre, ¿hay galletas? —Thomas me señala uno de los gabinetes y me levanto corriendo a por ellos.
Luego de encontrar un paquete de Chips Ahoy, lleno un vaso con agua y me quedo en la cocina mientras disfruto de mi refrigerio y de las cosas que el grupo hablaba. Miro la mesa de la cocina y veo el teléfono de la casa en una esquina y un cuadernillo de notas, mismo que al verlo me dan ganas de revisarlo. En la primera hoja estaban varios recordatorios anotados, pero me llama la atención ver un número desconocido, PM al lado y en grande CALL BACK SOON KENZIE.
—¿Quién es PM y por qué tengo que llamarlo de vuelta en mayúsculas? —pregunto confundida. Todos me voltean a ver como si hubiera dicho algo muy estúpido y luego entiendo que pasaba—. ¡Es Patrick, Patrick Mahomes! ¿Qué hago, lo llamo? Mejor no, ¿o sí? No sé que hacer, dios mío.
—¿Sabes qué vas a hacer ahora mismo? —dice Julian viniendo hacia mí y jalándome por el brazo—. Vas a irte a dormir un rato, porque ya estás delirando y luego llamas a Patrick.
—Cállate, tengo que llamarlo ahora mismo —murmuro intentando soltarme de su agarre.
—Mackenzie, ve a dormir, linda —ordena Tom y lo miro con los ojos entrecerrados—. Hazme caso, por favor, el teléfono va a estar en el mismo lugar cuando te despiertes.
—Okay, okay —susurro haciendo un puchero—. No te soporto, Tom Brady.
—Me amas, Mackenzie Brady.
—¡PM! ¿Por qué no caí antes que era Patrick? Tonta, tonta, tonta.
—Ya hasta hablas contigo misma, te perdimos —murmura Edelman y suelto una risita.