Claudio se había sentido triste cuando Pablo compró un auto de segunda mano, su pequeño auto había quedado abandonado en el parque de diversiones y les contó una larga historia de como lo había obtenido cuando era joven, Alexander, por el contrario, tenía infinita curiosidad por saber de dónde había sacado Pablo el dinero y él les había contado cómo ganaba como comerciante y Moira vio como Alexander asintió con la cabeza, pero por dentro no quedó muy convencido. —Hay puros que segregan una sustancia en vez del veneno —le dijo a Moira en la mente mientras abandonaban el caserío —a los humanos les produce alucinaciones y es muy adictivo. —¿Crees que lo venden como droga? —Le preguntó ella y él asintió. —Es un aquelarre que tiene mucho dinero y nadie ha sabido decirme a ciencia cierta de d

