Moira cerró la puerta tras ella y encontró a Lucía sentada en la madera gastada de la entrada. Se sentó junto a ella con cuidado y vio como tenía los ojos brillosos. —¿Está bien? —le preguntó y la mujer se sonó la nariz. —No quiero que Alexander se involucre en nada más que tenga que ver con esa dichosa empresa —dijo mientras miraba el bosque y apretaba los puños. Moira la miró extrañada, y luego puso la palma de su mano en el puño cerrado y tenso de la mujer. —Jábico tiene a nuestra manada, es nuestro deber hacer algo, y Alexander es el lobo más fuerte… —Pendejadas —le dijo y se puso de pie, caminando hacia el bosque. —No lo son —le dijo Moira y la mujer siguió caminando —es un hecho, además necesitamos a un Alpha, él es la mejor opción —después de un par de minutos de perseguirla p

