10.

2511 Palabras

Se quedó dormida sobre el pecho de Alexander como la otra noche en casa de Luciana, pero esta vez no se despertó alarmada y corriendo como esa vez, más bien, se apretó más el cuerpo del muchacho. Alexander continuaba profundamente dormido con la mano sobre su cabeza cuando la puerta se abrió y Luciana entró por ella. —Es hora de almorzar —les dijo y Alexander se puso de pie tan rápido que casi lanza a Moira del camarote. Claudio estaba sentado, con los pies descolgados y aunque su cara ya tenía más color, aun así, lucía demacrado y cansado. —Qué bien porque tengo hambre —dijo y mientras se ponía los zapatos Luciana se sentó a su lado. El hombre se tensó, la morena lucía una expresión cansada y los brazos caídos. —Lo siento —le dijo a Claudio poniendo una mano en su pierna, el hombre la

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