Camino sin rumbo fijo, solo en búsqueda de un trago que me haga olvidar todo este dolor que siento, llego a la zona más transitada donde los negocios de comidas y ropa están concurridos. Dos cuadras más allá, llego al área de discotecas y bares, me dirijo a una que no tiene cola en la entrada y se ve de lujo así que hoy no tengo muchas ganas de estar solo con mis pensamientos, por lo que me sirve que sea concurrida para distraer los pensamientos. ―¿A dónde crees qué vas? ―una mano en mi pecho interrumpe mis pasos. ―A tomar un trago, dónde más, ¿es una discoteca no? —le consulto mirando incrédulo por su pregunta. ―Sí, pero es exclusiva no puedes entrar. ―Y por qué no, que es lo exclusivo. ―Para empezar tu apariencia. ― ¿Qué hay con mi apariencia? Me miro de arriba abajo y s

