Marcela Ellis y Amanda se llevaban genial, se comportan como una pareja de adolescente meloso, mi hija solo le mira como si tuviera la cara más perfecta del mundo y él le trata como si fuese su mejor creación. Los amo, amo a mi hija, a mi esposo, me siento afortunada por ellos dos, pero estoy c a n s a d a. Ellis trabaja demasiado y yo paso demasiadas horas enseñándole a nuestra hija a ser un ser humano, escuchando caricaturas, música para bebés y mi cuerpo no es mío, mis pechos, mis caderas, mi pelo, mis brazos cansados. Ellis es un queda bien por naturaleza, pero cuando retrata de Amanda… ¡Es peor! No le quería hacer sufrir de ninguna manera y ella no quería despegarse de mí a ninguna hora, me escabullo para tomar agua, un baño, cepillar mis dientes y eso no es solo anormal sino que es

