Capítulo 8

1394 Palabras
La mañana fue como un golpe de primavera, se sentía la cálida brisa recorrer mi piel de serpiente. Me gustaba deslizarme en mi forma original por el río tras el templo, era muy mágico. Esa era mi manera de pasar el tiempo y sentir que de una u otra forma, aun estaba en casa. —Miyan, tenes visita —Apareció Jisoo algo irritado, honestamente a el no le agradan mucho los mortales. Es de los que piensan que valen menos que nosotros por su condición inútilz y que nosotros no tenemos que morir protegiendo al ser humano. Luego de decir eso se fue y yo salí del agua para volver a mi forma humana. Salí muy rápido de la parte de atrás del templo chocando con el monje, quien comenzó a maldecir y a amenazarme. Si bien el es quien nos esta cuidando, dejo en claro que si hacemos algo que comprometa la vida de los mortales, el nos asesinara sin piedad. —Ya se viejo amargado —Dije molesta y corrí por delante de el. Al abrir la puerta, lo vi a lo lejos. Ahí estaba de espaldas con un paraguas en la mano; Jiao, tenia una cesta en su mano y vestía un pulcro atuendo blanco, su cabellera era larga y abundante. ¿Esto es un hombre mortal? No hay mucha diferencia entre el y Jisoo o mas bien, entre el y los demás demonios que conozco. —Jiao —Susurré y el se volteo sonriendo. —Hola señorita Cheng —Dijo el acercándose, aunque ese no es mi apellido, es uno que inventamos con Jisoo para pasar desapercibidos. —¿Necesita algo? —Pregunté yo y el asintió con la cabeza. —Mi hermana me pidió que les trajera esto —Dijo tendiéndome la canasta que traía en su mano. Mire detenidamente lo que había dentro de ella, todo consistía en comida casera y algunas cosas de limpieza. Pero en su mayoría era todo comida, quedé fascinada, mientras estuvimos acá nunca nadie nos regalo nada y eso que nosotros estamos prácticamente comenzando desde lo mas bajo del suelo. —Dile a tu hermana que muchas gracias —Realmente estaba agradecida, pero lo que mas me sorprendía era la capacidad de Jiao de sonrojarse por cualquier cosa. —¿Te gustaría dar una vuelta? —Preguntó, yo me quedé algo sorprendida porque no esperaba esa invitación. —Claro, solo dame un minuto Entre rápido y le deje la canasta a Jisoo para luego buscar mi paraguas. El observaba todos mis movimientos, por un momento creo que pensó que me había vuelto loca, cuando encontré mi paraguas salí desprendida a la puerta, aunque me tropecé en el camino y Jiao acabó por atajarme. Caminamos un rato por un bosque, el parecía dispuesto a hablarme pero no hablaba. —¿Cuánto tiempo estarán en el templo? —Preguntó de repente con su mirada fija en mi. —Ya estamos terminando las remodelaciones de la mansión Cheng, supongo que entre mañana a eso de la tarde, ya podremos mudarnos —Expliqué y el asintió con la cabeza. —Le diré a mi hermana, ella estará encantada de hacer una reunión de mudanza, si no les molesta claro —Comentó rascándose la nuca- —No te preocupes, Jisoo estará encantado de recibir visitas —Dije forzadamente, eso no va a pasar. Jisoo es muy amable y educado, pero le desagradan mucho los mortales. —Siento si actuó un poco vergonzoso, no estoy acostumbrado a cortejar chicas bonitas como tu. Admito que me pongo algo nervioso —Admitió evitando mi mirada, eso me dio un poco de ternura. Y aunque yo no sepa mucho de amor, puedo darme cuenta de sus intenciones. —¿Me estas cortejando? —Pregunté haciéndome la desentendida. —Si, espero no te moleste —No me molesta —Dije finalmente y el sonrió un poco, casi no se nota su sonrisa pero admito que es la mas real que he visto. El viaje de regreso fue bastante interesante y charlamos muchos. Pero la cosa se salió de control cuando comencé a sentir un aura demoniaca. Intenté buscar de donde provenía esta aura, hasta que misteriosamente apareció un demonio enfrente de nosotros. Era una mujer, bastante guapa y nos observó con sorna. Hice caso omiso a que Jiao podría descubrir mi verdadera identidad e invoque mi espada, en este momento solo protegerlo era mi prioridad. Me lancé contra ella y quedamos sumidas en una fuerte pelea de espadas. Ella hizo un increíble movimiento que hizo que mi espada volara cien metros y se clavara en un árbol. Utilicé uno de mis mas fuertes sellos para detener la espada de ella que rápidamente voló hacía mi, la espada estaba como un caballo rebelde, quería matarme. Utilicé toda mi destreza mágica para detenerla y mantenerla a raya sobre mi. Fue posible, esa mujer era fuerte pero no tanto como yo, por sus destrezas pude ver que era mucho mas joven e inexperta que yo, demasiado impulsiva, eso si. —Vete Jiao, yo la distraigo —Dije casi en un susurró, el pareció escucharme ya que se fue corriendo. Intenté retener su espada mas tiempo, pero cuando vi que ya no podría, solté la espada y la esquive con un giro en el aire. Caí de cabeza al suelo, la sangre salió expulsada del interior de mi cuerpo, manchando desde mi boca y labios, hasta mi pecho. Tenía algunas heridas en mis brazos, pero nada que no pudiera soportar. Me levanté otra vez dispuesta a tomar revancha e intente volver a invocar mi espada, pero estaba tan clavada en el árbol que no me respondía. Aun así debía vencer a la niña, me transforme en una serpiente y me lancé contra ella quien atacó con su espada, me costó esquivarla pero finalmente regresé a la tierra en mi forma humana. La había llegado a morder y se estaba retorciendo por le veneno de serpiente. Todas las serpientes tenemos en nuestros dientes un fuerte veneno, no importa si mordemos en forma serpiente o forma humana, en ambos casos somos venenosas. Para los humanos nuestro veneno es mortal, para los demonios es grave y tortuoso pero no los mata. Los únicos seres que son inmunes a nuestro veneno, son las Deidades. —Señorita Cheng —Escuché un fuerte gritó detrás de mi. Volteé un poco mi cabeza y vi a Chausi dirigirse a mi. Mi hermosa espada voló con elegancia por los cielos y pude ver a Jiao trepado en el árbol intentando bajar. Tomé a Chausi entre mis manos y me lancé contra la chica. Con ella débil y mi espada en mano, logré someterla muy rápido. —Eso fue increíble señorita serpiente, a partir de hoy es mi maestra —Dijo la muchacha que se agarraba fuertemente el estomago. No soy una mala persona, la agarré por debajo del brazo y me dirigí al templo con Jiao siguiéndome los talones. Al entrar la dejé con el monje y Jisoo, prometiendo que volvería para explicarlo, pero ahora tenía que hablar con Jiao para explicarle, el aun no salía de su asombro. —No te enojes con ella, solo es un demonio pez. Estaba jugando —Dije no muy convencida y el asintió con la cabeza. —¿Qué eres? —Preguntó en un hilo de voz, entiendo que este confundido y si ahora sabe que soy es bueno. Al menos podrá alejarse a tiempo. —Soy una cultivadora, por eso tengo destrezas mágicas, uso una espada y se artes marciales. Solo estoy luchando para volverme Deidad —Me decidí a mentir un poco, no puedo poner en peligro a Jisoo. Lo mejor es que solo sepan lo indispensable. —Parece que ya no podré cortejarte, eres mucho mas valiosa que una mujer normal o siquiera un humano inútil como yo —Miró para otro lado y volvió a ponerse la mano en la nuca. —Los mortales son mas valiosos que nosotros, por eso envejecen y no te digas inútil, fuiste muy útil hoy cuando liberaste mi espada del árbol —Murmuré y el sonrió. Parece que finalmente las cosas me están saliendo bien, ahora solo queda averiguar quien es esa chica, que quiere y porque me enfrento hoy de esa manera. Pensé que quería matar a Jiao para comérselo, sino es eso, ¿Qué podría ser?
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