Pocas cosas pasaron luego de ese momento, descubrí que la muchacha con la que tuve una pelea se llamaba Bai y era un demonio como yo, pero era un demonio pez. Jiao solía venir a verme bastantes veces y me llevaba a cenar a casa de sus padres, donde su hermana buscaba maneras de dejarnos a solas y además ya nos mudamos a la mansión.
—Miyan, Jiao y su familia están en la puerta —Habló Jisoo desde la puerta.
Me terminé de arreglar y salí, en ese momento me encontré con Bai sonriendo. Ella me adopto como su maestra y no me deja sola en ningún momento. Luego le expliqué a Jiao, que ella es una de las aprendices mas jóvenes de mi familia y aunque no pertenece a ella, la acogimos y yo soy su maestra desde entonces, que ese día estaba intentando sorprenderme con sus mejoras de habilidades.
—Maestra, tengo una mala impresión sobre esto —Dijo Bai y yo le di una mirada de reproche.
Cuándo llegamos vimos a Jiao junto a sus padres, su hermana y cuñado. Me sorprendí, ellos saben que no tenemos familia y que nuestros padres fallecieron recientemente, les dijimos que murieron tratando una epidemia en una ciudad muy lejana y que no volvieron con vida. También comentamos que el resto de nuestra familia esta lejos y que no pueden visitarnos, en pocas palabras; mi hermano es mi tutor legal y es quien me ha criado.
—Señor y señora Xu —Dije inclinándome ante ellos— Señor y señora Chan —Me dirigí esta vez a su hermana y el esposo. Debo ser respetuosa en todo momento. La señora Xu miró detenidamente a Bai.
—Ella es Bai, mi discípula —Dije sonriendo y ella les dio una reverencia, la señora Xu abrió muy grandes los ojos.
—¿No estas muy joven para tener una discípula de tu misma edad? —Argumento ella y yo me reí internamente, Bai tiene mas de quinientos años menos que yo.
—Ella es cinco años menor y me convertí en su maestra a los quince años cuando ella llegó a la familia —Expliqué, luego de la llegada de Bai, tuvimos que sentarnos los tres y añadirla en nuestros planes.
—¿Qué les trae a los señores Xu y Chan a la mansión Cheng? —Preguntó cortésmente Jisoo y el señor Xu se dispuso a hablar.
—Venimos en nombre de mi hijo; Xu Jiao a pedirle al señor Cheng Jisoo, la mano de su hermana; la señorita Cheng Miyan —Las palabras del papá de Jiao me dejaron sorprendida, ¿Jiao me estaba proponiendo matrimonio? Jisoo me observo, no parecía muy convencido, pero le di una mirada de suplica y asintió.
—Si mi hermana desea casarse con el señor Xu Jiao, yo les daré mi bendición —Hablo el dando una reverencia, Jiao me observó nervioso.
—¿Se quiere casar conmigo señorita Cheng? —Preguntó el de forma jovial, habíamos quedado en que delante de las personas debíamos dirigirnos de usted, somos dos personas solteras, mejor tutearnos solo en privado.
—Sería un honor señor Xu —Dije y el me sonrió, se veía algo sonrojado.
—Señor Cheng, seleccione algunas fechas que podrían ser las adecuadas. Me gustaría que el tutor de la novia, elija la fecha oficial —Dijo la señora Xu tendiéndole a Jisoo un pergamino.
—Hay que darle un vistazo —Dijo el y los hizo pasar a todos para sentarse a hablar del tema.
El atuendo rojo era hermoso, Bai me dijo que fue enviado a hacer por mi prometido. No creí que el día de mi boda llegaría tan rápido, pero estaba emocionada, en tan solo minutos quedaría unida a ese hombre para siempre. Nos costo mucho hablar de nuestra boda, la amiga de Jiao a la que el quiere como una hermana, se puso como loca al saber de nuestra boda.
Quién diría que estaba tan enamorada de mi prometido, incluso gritó un montón de cosas y me trató de zorra que solo había venido a robárselo. ¿Pero quién puede robarle algo que no es suyo? Yo no le quité nada, lo conocí, el estaba soltero, nos enamoramos y vamos a casarnos. Así es con todas las parejas, ella es solo su hermana menor y la trataré como tal, no quiero tener disputas con la familia de Jiao.
—Esta hermosa maestra, el peinado, el maquillaje y sobre todo el vestido. Es la novia mas hermosa que mis ojos hayan visto —Dijo sonriendo Bai y yo le agradecí su cumplido.
Una vez lista, Bai me puso el velo y salimos juntas para subirnos al carruaje que nos llevaría directo al lugar donde se celebraría la boda. No veía nada con el velo, pero si se sentía el sonido de las personas aplaudiendo y sobre todo los gritos de emoción. A los mortales les fascinan las bodas.
Cuándo llegamos se dio inicio a la boda, estaba muy feliz de tener la oportunidad y aunque el velo no me dejaba ver, aún podía sentir la cálida mano de mi prometido sosteniéndome con firmeza. Se que soy un demonio pero aún puedo amarlo, mi padre aún no sabe de la boda pero planeó ir a decirle luego de la noche de bodas, quiero que el sepa lo feliz que soy.
—Le pido a los novios una reverencia a la tierra y al cielo —Dijo el hombre y nosotros hicimos la reverencia— Una reverencia a los mayores —Me di vuelta y le dimos una reverencia a los padres de Jiao y a Jisoo— Una reverencia al cónyuge —Nos pusimos de frente y nos dimos una reverencia.
Luego de eso no fue la gran cosa, se desarrollo la boda y finalmente me tocó venir a la cámara nupcial, me quedé sentada esperando que el viniera y finalmente pasó, cuando levantó mi velo el tiempo se detuvo, igual que mi corazón. Todo se había detenido y el mundo para mi solo se centraba en esos cálidos ojos que me observaban con dulzura y cariño.
—Te ves hermosa cariño, no tuve la oportunidad de decírtelo —Dijo el sonriendo y yo sentí mis mejillas arder.
—Gracias cariño —Contesté yo.
—Estoy un poco nervioso, esta es la primera vez que me casó pero haré todo lo posible por ser el mejor esposo —Sus palabras se sentían algo nerviosas, pero para mi era parte de su atractivo y no cambiaría nada de el.
—Esta bien, me gustas así y no cambiaría nada de ti —Murmuré e hice algo que no es muy común aquí, lo bese. Normalmente el que toma la iniciativa es el hombre, pero yo pisoteo las reglas todo el tiempo.
Fue un beso dulce y muy torpe, claro estaba que Jiao era inexperto en todos los sentidos y no es que yo sea muy experta. Sabía lo que pasaría ahora y estaba preparada, pero poco sentí esa preparación cuando veía como el vestido que usaba, descansaba en la otra punta de la habitación junto al atuendo rojo que llevaba Jiao. Puede que no sea una noche perfecta, pero es nuestra noche perfecta.