Esa mañana, los cuatro mosqueteros, como llamaba Victor a Sabrina, Carlos, Carly y Daniel, llegaban a un pueblecito de montaña, la idea que tenían era visitarlo y hacer una excursión hasta un rio cercano, comer por allí y volver por la tarde. Cuando iban por media excursión, Sabrina les dijo que tenía ganas de hacer pipí, se quedó Carlos con ella, Carly y Daniel siguieron caminando agarrados del brazo. Allí estaba, Sabrina agachada, con los vaqueros y las braguitas a la altura de las rodillas, haciendo su ‘rio’ particular, Carlos la miraba con atención. —¿Qué miras pervertido?— Se cachondeaba Sabrina. —Si quieres te dejo sola, pero si viene una serpiente y se te mete por el chirri a mí no me digas nada. —¡Ay Carlos! Que bruto eres tío.— Le decía Sabrina mientras se pasaba un pañuelo de

