El primer día de Diana en Flores del Paraíso comenzó con una mezcla de emoción y nerviosismo. Se había despertado temprano, mucho antes de que su alarma sonara, y pasó más tiempo del habitual eligiendo qué ponerse. Finalmente, optó por un conjunto elegante pero sencillo: una blusa blanca y unos pantalones oscuros que le daban un aire profesional y a la vez accesible. Estaba lista para enfrentar lo que creía sería el comienzo de una nueva etapa prometedora en su vida. Al llegar al imponente edificio de Flores del Paraíso, Diana fue recibida por Clara, la mujer de Recursos Humanos que había estado en su entrevista. Clara le mostró su oficina, un pequeño pero cómodo cubículo dentro del departamento de marketing. Después de algunas palabras amables de bienvenida y unas instrucciones básicas,

