Diana estaba en su pequeño apartamento cuando el teléfono sonó. Era una tarde tranquila, y ella no esperaba ninguna llamada importante, así que contestó con cierto desinterés. La voz al otro lado de la línea era formal, pero amable. —Hola, Diana. Soy Clara, del departamento de Recursos Humanos de Flores del Paraíso. Quería informarte que después de revisar tu entrevista y tus credenciales, nos encantaría ofrecerte un puesto en el departamento de marketing. Diana sintió cómo su corazón se detenía por un segundo antes de latir con fuerza. ¡Había conseguido el trabajo! Las palabras de Clara se sentían como una ráfaga de aire fresco en medio de todo lo que había vivido últimamente. Cerró los ojos por un momento, intentando contener la emoción que la embargaba. —Gracias, de verdad. Estoy muy

