Óscar extendió el ramo de flores hacia Diana con una sonrisa confiada, como si su gesto fuera suficiente para remediar todo el daño que había causado. Sin embargo, en cuanto los crisantemos quedaron a la vista, Diana dejó escapar una amarga carcajada. —¿Crisantemos? —preguntó, con una mezcla de incredulidad y furia—. ¿Me trajiste crisantemos? Óscar, desconcertado, miró el ramo sin entender el problema. —Sí, son flores bonitas —respondió, intentando suavizar la situación—. Pensé que te gustarían. —¿Sabes lo que simbolizan los crisantemos en algunas culturas? —continuó Diana, sin darle tregua—. La muerte. ¡Simbolizan la muerte! Y tú, arrogante y desconectado de la realidad, vienes a mi casa con flores que representan exactamente lo que estoy tratando de superar. ¡La muerte de mis padres!

