Capítulo 128. Está bien, puedes abrir las esposas por favor gatita. Santiago tenía toda la razón al no confiar en Rafaela, y ella lo sabía. Pero si quería probar las esposas de su padre debía aceptar lo que él le decía, era eso, o regresar informando que perdió el nuevo invento de papá, o peor aún regresar y esperar que ese chico vaya a buscarla con las esposas especiales de papá puestas, algo que sabía la metería en grandes problemas. Lo que Rafaela no sabía era que esas esposas las tenía su padre porque habían sufrido una falla en el sistema, y el único que podría detectar la falla era Alexander Romero, el hombre que las diseño. -- ¡Está bien, es justo! Yo tampoco confiaría en mí si me pidiera lo mismo – le dice y Rafa se coloca la esposa en su mano derecha, Santiago observa a la jove

