Subo las escalas que llevan a la segunda planta con la señorita Vasko siguiéndome. No puedo quitarme de la mente su escote, que aunque sé que exagero con ello, lo cierto es que quiero estar a solas con ella y descubrir quién es realmente. Seguimos por el pasillo contrario al salón privado donde se realizan algunas prácticas que a muchos les gusta, y que lleva a la oficina de Austin. Abro la puerta para ella y dejó que pase por delante. - Abigail, quiero que me digas quién eres realmente. - la miro a los ojos - no dejo que cualquiera trabaje para mí - no sé de qué habla señor Walton - no me quieras ver la cara de imbécil. Esto por ejemplo... - toco la cadena de Tiffany que trae puesta sin tocar su piel - o eso - señalo sus zapatos. - ¿Quién eres? No me mientas porque tarde o temprano

