Está noche es el dichoso evento de la hijita mimada del alcalde, en un principio no sé porque diablos escogió mi club, dijo que no estaba a su altura. Y ahora tengo que sonreírle a está jodida chiquilla y ser su puto anfitrión. Vera que se arrepentirá.
Termino de anudarme el corbatín y me pongo el saco, me echo el perfume que me regaló el abuelo para mí cumpleaños hace dos meses y listo.
Salgo a buscar a Jasper pero lo encuentro en el salón muy bien acompañado, de hecho. Casi me voy de culo al suelo por lo que veo.
Mi maldito guardaespaldas de 43 años se está ligando a Amanda.
- ¡¿Que mierda es esto?! - grito y los dos se separan pero parecen tranquilos
- disculpe señor.
- Jasper, no debes disculparte por lo que acaba de ver. Quizás sí valga para decir el porque no te dijimos antes de lo nuestro. -
- ¿Lo... Nuestro? - pregunto aún tratando de asimilar esto
- sí joven Nick, me disculpo por no decirle antes que estoy enamorado de Amanda
- ¿Enamorado? - nos miramos a los ojos y me doy cuenta que dice la verdad. Este hijo de puta jamás me ha mentido, excepto que me escondió esto - ¿Desde cuándo se ven a escondidas? Amanda te lleva 12 malditos años. Y ya sé lo que me váis a decir, eso de "para el amor no hay edad", es cierto no la hay pero, Nana, él arriesga su vida a diario para cuidarme el culo y si algún día le pasa algo tú no me lo perdonarás... - me detengo para tomar aire - ¡joder!
- eso no va a pasar cielo, no podría odiarte porque el hombre que amo está cuidando al niño que me robó el corazón en un parque. No te preocupes. Además sabes que él se cuida mejor que tú. Por eso sigue siendo tu guardaespaldas personal.
- ¿Desde cuándo?
- tres años - cierro los ojos mientras me hago a la maldita idea de verlos juntos a partir de ahora. Pero...
- tres años. Que buena confianza me tenéis para no decírmelo. - Y olvidándome por el momento de ello miro al idiota de Jasper - voy tarde para el club. Chao Amanda.
- Nick... - dejo de escucharla cuando salgo afuera y Jasper me sigue.
- no se moleste con ella, fue mi culpa al decirle que lo mantuviéramos en secreto por respeto a usted.
- ¿De que respeto me hablas? No es mi asunto pero me jode que no confíes en mí. Prácticamente me cambiaste los malditos pañales - de reojo veo que sonríe. Me subo al coche y espero que tome asiento en el piloto - son lo bastante grandes para tener mi aprobación, yo solo te pido que no le rompas el puto corazón. Ella es mucho mayor que tú y cuando te canses...
- eso no va a pasar. ¿No la ve? Si me pregunta, está mucho mejor que la señorita Leah. - maldito bocazas. - estoy enamorado de esa mujer desde que la vi y pronto le voy a pedir que se case conmigo.
¡Ok!
La verdad es que tiene razón. Nana también se ejercita y tiene un cuerpo de 25. Vamos, toda una veterana bien conservada. Y merece ser feliz
- bien - gruño. - si le haces daño te mato - asiente y conduce por la carretera que nos lleva a la cuidad.
Tras quince minutos de viaje me doy cuenta que alguien nos sigue. Visualizo dos hombres pero no puedo identificarlos en la oscuridad.
- Jasper
- ya me di cuenta. Bajo su asiento hay un rifle. - me inclino para sacarlo y compruebo que esté cargado y tengas suficientes municiones en caso de que se dé un ataque.
Efectivamente. El auto se acerca a más velocidad hasta que se posiciona a nuestro lado. El copiloto saca su arma y yo no dudó en accionar la mía. Una ráfaga de disparos y el humo de éstos abunda en camino. Jasper maniobra con el auto a la vez que dispara contra el otro sujeto.
Parece que da en el blanco porque éste se descontrola y se sale de la carretera.
Ha sido rápido.
Detiene el coche y nos bajamos cargando con las armas.
Nos acercamos rápidamente para saber de quién se trataba. Pero no vemos a nadie. De noche es difícil ver. Jasper llama a alguien mientras volvemos al auto y esperamos.
Como estamos relativamente cerca de la casa llegan varios de nuestros hombres y ellos empiezan la búsqueda mientras nosotros nos vamos.
Ojala pudiera faltar a esa porquería de evento, pero es la hija del alcalde y si no quiero que sospechen más me vale estar allí.
Al llegar al club, tengo que entrar por la puerta de la cocina y mirarme en los espejos de los baños para ver que siga presentable.
- ¿Estas bien? -
- sí señor. Aún no los encuentran.
- que no se muevan de ahí. Estoy seguro que la rata de Barry tiene que ver.
- sí señor.
Como siempre el lugar está abarrotado de gente, personas ricas y pretenciosas, amigos del alcalde y de su hija. Los encuentro cerca de la tarima improvisada y voy a saludarlos.
- buenas noches. Señor alcalde, señorita
- ah, joven Nick Walton. ¿Que tal?
Santiago y Kimberley Allen. Por desgracia Gema la esposa del alcalde falleció hace un tiempo.
- espero que la estén pasando bien. Cuando ustedes lo prefieran podemos comenzar.
- claro. Hazlo ahora. - y eso hago.
Me subo a la tarima improvisada y le hago los elogios más estúpidos a la chiquilla y luego le pido que suba para que diga unas palabras. es su maldito día. Yo me escabulló para ver si encuentro a Austin y por supuesto Abigail. Jasper me sigue a donde voy y sé que no le agrada mucho estos eventos.
- ¿Estas bien?
- hay mucha gente
- es el alcalde. Claro que tiene un montón de idiotas siguiéndole.
Caminamos entre las personas que bailan y beben, hasta que la veo. Abigail, que hasta vestida con su uniforme de gala se ve sexy, y lo digo porque es la única que lleva su blusa abierta dejando entrever que no lleva sostén. Que descarada.
- Abigail, así no se porta el uniforme.
- lo siento señor, odio estas cosas. Me dan calor. - y simplemente mis manos se van a su blusa y abrocho uno de los botones para esconder su escote.
Me mira sin poder creer lo que acabo de hacer
- así está mejor. Necesito que venga a la oficina.
- pero señor Walton, el evento...
- ahora.
Espero y espero a que ella entregue la charola que lleva y a que camine por delante de mi. Quiero ver que trae esta vez.