Liar Liar... mi celular empezó a sonar y no lo pude encontrar. Dejó de sonar y yo seguía buscándolo. Nuevamente empezó a sonar unos segundos después y lo encontré debajo de un montón de ropa tirada en el suelo. Miré la pantalla y era un número desconocido. —¿Aló? —pregunté agitada, cansada por la búsqueda del teléfono. —No cortes, por favor —me congelé cuando escuché su voz. —¿Como tienes mi número? —pregunté asustada. —No importa, solo quiero pedirte perdón... Por todo, estoy muy arrepentido —sonaba sincero. ¿Pero que carajo hacía pensando en que sonaba sincero? ¿Cómo es que aún podía jugar con mi mente? —No me interesa hablar contigo, de nada... Tú para mí no existes, no me molestes... No después de tantos años. Las manos ya me habían empezado a temblar. —Lo sé, pero en algún mom

