Capitulo 5

1321 Palabras
Korín (actualidad) Desde que inicié mi venganza no me he detenido, son 30 hombres los de mi lista, pero el cabecilla principal lo dejé de último. A Papi quiero verlo morir de forma lenta. Por su culpa mis padres están muertos así que me las pagará muy caro y ya lo está haciendo. Nuestro plan no es solo matarlo, primero queríamos que sufriera y la mejor forma de lograrlo era haciendo caer su imperio poco a poco, y eso hemos logrado. Ha tenido pérdidas enormes desde que iniciamos nuestra venganza, mi tío se ha encargado de que muchos de los asociados se desliguen de él, así como también hicimos que su vendedor le entregue mercancía de baja calidad para que no venda. De la lista ya he acabado con 29 de ellos, sin contar las otras personas que han muerto en el proceso. Durante estos 8 años me he dedicado de lleno a destrozar la vida de quienes nos hicieron daño y hoy acabaré con el último. Me encuentro en Miami a la espera del momento perfecto para poder actuar. Tengo toda el área vigilada y también coloqué explosivos en algunas zonas por si lo requiero. Veo la hora en mi reloj y observo la habitación de Papi, se dirige al baño con dos chicas mientras estas lo besan y comienzan a quitarle su ropa. Comienzo disparando con mi rifle para acabar con los hombres que resguardan la entrada y otros que puedo visualizar por los alrededores. Cuando no veo obstáculos, decido salir del lugar en donde me encuentro para llevar a cabo mi jugada. Entro por el jardín dando pasos sigilosos por si me encuentro algún atacante. Mi arma tiene el silenciador puesto; no quiero que Papi se entere de que tiene un intruso y arruine mi momento. Abro la puerta trasera de su casa y voy acabando con cada hombre que me encuentro por todo el lugar. Mi sed de venganza está por zacearse completamente, sonrío. Reviso toda la casa para asegurarme de que no quede ni un hombre con vida y subo a su habitación. Al entrar, escucho risas y gemidos provenir del baño. Me acerco sin hacer ningún tipo de ruido y abro la puerta, la imagen que veo ante mí me parece tan repugnante que no puedo ocultar mi desagrado así que emito un sonido con la boca. Ellos notan mi presencia y rápidamente se apartan. Apunto mi arma hacia ellos y Papi comienza a gritar. — ¡Ramón, me atacan! Sonrío. —Me temo que Ramón no está disponible. De hecho, ninguno de tus hombres lo está. Así que es mejor que cierres la boca, tu voz es insoportable. Veo como se tensa rápidamente. —Ustedes dos, si quieren vivir salgan de aquí ahora mismo. —les digo a las mujeres que están con él. Ellas observan a Papi por unos segundos y este les susurra algo, veo como asienten tontamente y comienzan a salir de la bañera. Antes de que puedan siquiera dar un paso, les disparo en la cien a cada una. Caen instantáneamente en el suelo y él se tensa. — ¿Creíste que podrías engañarme? — ¿Qu…qué es lo que quieres? —A ti, muerto. —Pe… pero si no te conozco. — ¿Seguro? —Por supuesto, estoy seguro de ello. —Muy bien, entonces déjame contarte una historia muy interesante para ver si así logras recordarme… Y toma asiento por favor, no quiero ver tu asqueroso m*****o —me siento en el suelo a unos pocos centímetros de él apuntándolo con el arma—. Verás, mi querido Pedro Pablo, hace 25 años, una niña de 8 años se levantó una mañana pensando que tendría un día maravilloso, pero no fue así. Un desgraciado tuvo las pelotas de enviar a matar a sus padres sin saber lo que esa niña sería capaz de hacer para vengar sus muertes. Con el paso del tiempo, se convirtió en una extraordinaria agente de la DEA, al igual que sus padres, pero ella tenía un objetivo que no la dejaba dormir en paz. El día menos esperado desató la guerra, dando inicio a su plan de venganza y en este momento se encuentra justo frente al bastardo que planeo la muerte de sus padres. ¿Te suena la historia? — ¿Ca…Catalina? —dice tartamudeando—. No, no puede ser. ¡Tú estás muerta! Fernando me dijo que todos ustedes habían muerto, que todo se llevó a cabo a la perfección. Sonrío. —Por lo visto tu querido Fernando te engañó. De todas formas ya no soy Catalina, ahora soy Korín Smith, basura. Tú mataste a esa niña ingenua hace muchos años y está que se encuentra frente a ti, es despiadada cuando se lo propone. Desde hace 8 años me he divertido mucho con tus hombres, no imaginaste que yo estaba detrás de sus muertes y mucho menos de la ruina de tu gran imperio, eso lo hizo más divertido —me carcajeo—. Por tu culpa perdí a mi familia, pero ahora será tu fin. —Cata… Korín, lleguemos a un acuerdo. No me mates… entiende, descubrir que tenía soplones dentro de mi círculo fue una traición que no podía dejar pasar por debajo de la alfombra. —No me importan tus absurdas explicaciones. ¡Cállate! —Me levanto rápidamente del suelo—. Quiero que te levantes lentamente —camino poco a poco de retroceso hasta la puerta sin dejar de apuntarlo—. Colócate la toalla y camina hacia mí. Vamos a salir a dar un paseo por el jardín. Él hace lo que le pido y salimos de la habitación. Voy detrás de él apuntándolo con el arma, pendiente de cualquier movimiento que sea capaz de hacer. Al llegar al jardín, le pido que se quite la toalla que cubre su desnudes. —Ahora quiero que escapes —me mira confundido—. Corre, Pedro Pablo, vete. Aprovecha la libertad que te doy, es tu momento. Pero no olvides que puedo matarte cuando quiera, vivirás en la zozobra de ahora en adelante y yo seré tu sombra. — ¿De verdad me dejarás escapar? —Asiento. — ¡No pierdas tiempo! ¡Corre! Él comienza a andar corriendo desnudo hacia la salida. Tomo mi celular y hago una llamada por FaceTime. —Tío, ¿estás viendo esto? —Sí, cariño. Estoy con tu tía. —Muy bien, presten mucha atención. —aprieto el gatillo y propino un disparo en su pierna. Él se levanta como puede, mientras yo comienzo a acercarme. Otro disparo, esta vez a su brazo, otro, otro, otro… llego hasta donde se encuentra Papi retorciéndose de dolor y acerco el teléfono a él. —Saluda a la cámara —digo sonriente. — ¡Es hora de pagar por la muerte de mi hermana, bastardo! —grita mi tía. —Di…—tose—. Dijiste que me dejabas libre… —Sí, pero lo pensé mejor y te quiero matar ahora mismo —disparo en su cien. Cambio el modo de la pantalla y veo el rostro de mis tíos. —El biscocho está completamente cocido —sonrío—. Es hora de continuar con nuestras vidas. —Nena, no te imaginas lo que sintiendo en este momento. Gracias, cariño. —comienza a llorar—. Tus padres estarían muy orgullosos de ti, así como nosotros lo estamos. —Gracias, tía. Ustedes son los mejores, no llores ya todo pasó... Nos vemos pronto. —Bien hecho, cariño. Ahora mi hermano podrá descansar en paz, al igual que mi cuñada. Por favor, visítanos apenas regreses. —Así lo haré, tío. Adiós. Cuelgo la llamada y caigo al suelo. Siento que liberé toda la carga que tenía presionada en el pecho durante muchos años. De ahora en adelante podré continuar con mi vida sintiendo que estoy en paz con mi familia.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR