Cap:06 Dormiré contigo

1629 Palabras
 Nathalia: Abro mis ojos y estoy sentada atada de pies y manos... Bueno la verdadera mierda... Ahora si me encontraron. Minutos antes de que llegaran unos tipos a mi casa y me secuestraran. Estaba tomando una deliciosa ducha luego de que Franco me dejará en mi casa. Me puse un pijama de bob esponja que me encanta que es de blusa de tirantes y pantalón corto. Me estoy secando el cabello cuando de repente escucho un sonido en mi puerta. No me da tiempo de nada y miro un grupo de hombres armados entrar a mi casa. Cuándo van a agarrarme intento resistirme pero me propinan un golpe que me deja extasiada, sólo siento un pañuelo en mi nariz y todo se vuelve completamente oscuro. Ahora en la realidad intento por todos los medios intento zafarme pero es imposible, apretaron bien la cuerda... Escucho el sonido de la puerta como si estuvieran abriendo y me quedo quieta con el corazón latiendo a mil por hora. De pronto entran como algunos cuatros hombres grandes armados hasta los dientes y detrás viene... Franco... Rayos... Veo sorpresa en sus ojos cuando me ve y se detiene a mirarme. ¿-Están seguros que es ella? -Sí señor. Dice uno de ellos. -De acuerdo, ahora salgan todos excepto tu lleral. Veo como todos salen menos el mas fuerte de todos... Y estoy que tiemblo pero claro, eso no lo demuestro. - Mmm, tenía el enemigo frente a mis narices y no lo sabía interesante ¿no? Dice mirándome ¿Decepción? En sus bellos ojos. Yo sólo me quedo callada sin decir media palabra. ¿- Sabes por que estas aquí? ¿Cierto? Dice él sacando un arma de atrás, le quita el seguro y me apunta. Veo que le estiende la mano a ese tal llarel y el le entrega unos papales. -Oh aquí está, Nathalia Smith Jiménez, madre dominicana y padre americano... Interesante... Ahora mismo viven en Alemania, tuvieron dos hijas y un hijo, este murió y sólo quedan dos, tu hermana mayor y tú... -Toma llarel no necesito leer más. Los recuerdos inundan mi cabeza... Mi hermanito muerto por mi culpa... Pero todo se detiene cuando siento algo frío tocar mi rostro. - Hagamos esto más fácil ¿Si? Dice mientras me apunta con el arma. -¿Quién es tu jefe y qué es lo que quieren? - No lo sé. Le respondo con la verdad y este frunce el ceño. - Bueno, al parecer no quieres hablar... Traerlo. De pronto veo una máquina con varios cables... ¿Que me irán a hacer?... Oh cielos ten compasión de mí, no me dejes morir a manos de este psicópata, aún soy muy joven, no tengo hijos y no me he casado... Conectan todo los cables en la silla donde estoy... Ahora si de verdad me arrepiento de hacer ese maldito trabajo y de haber estado en ese maldito grupo de mierda que no se para que mandan a hacer esa cosa sabiendo que él es muy pero muy peligroso... Lo miro a los ojos y veo que está muy dispuesto a hacerlo... ¿-Sabes que es? Niego con la cabeza. ¿-Le temes a la corriente eléctrica? Créeme es una de las peores muertes. Involuntariamente mi cuerpo empieza a temblar y mi cabeza se llena de recuerdos que quiero olvidar y las lágrimas salen sin permiso. Me quedo pérdida en mis pensamientos cuando escucho que hablan, pero mi mente está totalmente en blanco, como hace cuatro años, cuando mi hermano... Hermanito... Perdió la vida... Caigo nuevamente en la oscuridad como en aquel entonces. ??????????? Abro mis ojos lentamente... Pero no estoy en una habitación atada, si no en una habitación diferente. -Mmm ya está volviendo en sí. Escucho una voz. - Eso es bueno, Gracias Frank. - No hay de que Franco... Recuerda que siempre estaré para ustedes, tu padre y yo fuimos como hermanos. No escucho más porque al parecer salieron. Me siento en la cama y pienso.¿Cuánta hora habrá pasado?¿Dónde estoy? Miro alrededor pero nada me parece conocido. - Hasta que al fin decides reaccionar. Escucho la voz de Franco. ¿-Cuántas horas llevo aquí? Es lo primero que pregunto. ¿-Es en serio? ¿Horas? Llevas aquí una semana. Oh, mierda, ¿Tanto llevo? ¿- Qué pasó con mi trabajo? Mis amigos... ¿Saben que estoy secuestrada? Veo como el empieza a reír en carcajadas y me quedo embobada mirándolo. - Todos saben que estás enferma, por lo que no podías ver a nadie. - Oh ¿Me has tenido aquí todo este tiempo? - Así es. ¿- Por qué lo has hecho? Sé que gratis no ha sido. - Eres buena para saber las cosas Nathalia... Eso me gusta... Dice observandome y colocando su mano en su barbilla. - De ahora en adelante vas a vivir aquí y vas a trabajar para mi. Bueno.... Creo que escuché mal. ¿- Co... Como? - Cómo has escuchado y no repito las cosas más de dos veces, así que acostúmbrate a escuchar bien. - Me quiero ir a mi casa. Hablo - Eso no será posible ¿- No tengo opción? - No. - Bueno... ¿Cuánto me vas a pagar? ¿- Qué? - No te hagas Franco, me tienes que pagar por vivir aquí en contra de mi voluntad y por tenerme trabajando. El levanta las cejas. ¿- Y cuanto me vas a pagar por hackear mi cuenta? Mira que son muchos años de prisión. - Maldito mafioso. Digo entre dientes. ¿- Que?. - Jeje, vanidoso. El se coloca de pies y toma mi mano para ayudarme a parar. - Ahora sígueme, hay algo que quiero enseñarte. Lo sigo y voy mirando las posibilidades que tengo de escapar e irme muy lejos de aquí. Chocó con su dura pero hermosa y grandota espalda Miro al frente y estuve a punto de salir corriendo... Y se preguntarán ¿por qué? Pues el muy maldito ha parado un ejército de hombres armados dentro de la casa. - Nathalia ven. Me llama con voz dulce. Me acerco detrás de su espalda y él me coloca al frente. ¿- Vez todos estos hombres? - Si. Le contesto casi temblando. - Si por casualidad de la vida deseas escapar, recuerda que todo estos hombres vigilan la casa y todo el que no esté autorizado a salir... Será bombardeado de balas hasta morir ¿Entiendes lo que digo? Asiento un poco temerosa... No un poco no... Con mucho miedo. - Bien eso era todo, se pueden ir. Ellos salen en orden como si de un cuartel del ejército se tratara. - Bien Nathalia, creo que sabes dónde está tu habitación ¿Cierto? - Ja ¿Acaso crees que dormiré sola, donde hay tantos hombres armados? Ni loca. El me mira fríamente... A veces quisiera saber lo que piensa. - Haz lo quieras. Dice para luego subir la escalera. Lo sigo a paso más lento. El entra a su habitación y yo le sigo atrás. ¿-Se puede saber qué es lo que se supone que haces? -Seguirte. Lo digo con obviedad. Él suspira. - Tu no pensaras.... - Si eso mismo. Le digo entrando de primero a su habitación. -Oye. Me jala del brazo. - No dormirás en mi cama, aparte de mí, nadie se acuesta ahí. Miro sus hermosos ojos amarillos... Pero mi vista se dirige a la esquina donde hay un pequeño mono araña sentado mirándonos. ¿-Es tuyo? Le pregunto. -Si. ¿-Cómo se llama? -Bleicon. - Hermoso nombre. Me acerco donde se encuentra el monito. - Hola. Le digo acercándome a él. Por si no sabían me encantan las mascotas. - Bleicon ¿verdad? Y se queda mirándome y luego se acerca lentamente a mi y empiezo a acariciarle. Lo cargo y empiezo acariciarle - Que raro. Escucho que dice franco. ¿- El que? - Que Bleicon nunca se deja agarrar de nadie que no sea yo. - Es por que soy muy hermosa y quedó cautivado con mi belleza, por eso se dejó agarrar de mi. Y se lo paso. Abro su closet, busco una toalla todo bajo su atenta mirada y entro donde creo que es el baño, bingo es al baño. Cierro la puerta y empiezo mi función. Cuando acabo de ducharme, me siento limpia y fresca. cepillo mis dientes con cepillos nuevos que encontré y me lavo mi cuerpo con su jabón y gel. Mmm, huele bien. Salgo envuelta en la toalla y lo observo en el mismo lugar. Me dirijo a su closet y busco algo con que dormir. Veo un polo blanco y lo tomo, cierro el closet y voy al baño nuevamente me cambio y seco mi cabello. Cuando salgo está sentado en la cama con la vista perdida. Cuando me siento, me mira de abajo a arriba y la verdad me gustaría saber lo que piensa por que su vista se clava en la mía. ¿-Quién te dio permiso de usar mi ropa? Me dice severamente - Yo misma. Le digo sin darle mucha importancia, me subo a la cama y me cubro. Waoo que cama más suave... Y lo mejor de todo es que estoy en ropa interior... Como me gusta, así duermo fresquesita. Luego de varios minutos, siento que se hunde un poco la cama. - No te acerques ni te me pegues. Lo escucho decir con su voz ronca. -Lo mismo digo. Y así nos quedamos sin hablar, en silencio hasta que me quede dormida. Mientras duermo siento frío, entonces me giro, siento algo caliente, me pego y lo abrazo de pronto siento unos razos que me rodean y duermo calentita y cómoda hasta el otro día.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR