Los golpes en la puerta los despertaron de su hermoso sueño; Annelise abrió los ojos al sentirlo aún con ella, normalmente se marchaba y lo veía hasta la mañana, pero en ese momento seguía con ella. —Sé que estás despierta —lo escuchó decir, por lo que levantó la cabeza para establecer contacto visual con él—, iré a abrir, puedeser algo urgente. Annelise asintió con la cabeza y vió como salía de su improvisada habitación. Estaba agradecida con la vida por ponerlo en su camino, estaba segura que si no fuera por él, todo sería distinto. —¿Está Annelise? —escuchó que se trataba de la voz de Heinrich, no, en ese momento no quería saber nada de celebraciones, ni nada de eso. —Creo que escuché cuando llegó, pero no ha hecho ningún ruido, así ue imagino que está dormida —respondió rederic

