En el camino a la empresa llamé a uno de los diseñadores en el cual siempre mandaba a hacer los vestidos de Arian, le pedí que fuera a la empresa y que le sacara las medidas a Didiane para que pudiera ajustar uno de sus diseños a su medida. Me dio un poco de curiosidad saber que tipo de vestido escogería ella para una fiesta; sin embargo, sería yo quien diera la palabra final porque ella no tiene experiencia en el mundo de los negocios y principalmente no puedo permitirme quedar mal ante los posibles futuros inversionistas con los cuales me toparía. Las fiestas de beneficencia siempre son una excusa más para reunir a un montón de empresarios del rubro y hablar sobre negocios, una fuente segura de interesados en tus productos, tanto como un nido de cobras que son la competencia. Creí la

