Mi padre se queda callado, respira profundamente, y vuelve a mantener la compostura, pues se ha dado cuenta de que estaba más furioso de lo normal, de que estaba gritando demasiado, y algo que tanto él como yo odiábamos, era que la manada se diera cuenta de nuestros problemas así estos fueran los más tontos que pudieran imaginarse que nos pasaban. —Max, hijo, debes entender que tienes que hacer las cosas bien, ¿Cuándo aprenderás a hacer las cosas bien? La manada depende de ti — dijo mi padre. Pero aquel comentario fue justo lo que yo necesité para que mi padre me hubiera hecho enojar, ahora sí, no iba a dejar vencerme por él. — ¿Qué yo haga las cosas bien? ¿Es que acaso te crees el lobo más perfecto de esta manada que no comete siquiera un solo error frente alguna decisión o alguna c

