Comencé a recuperar la consciencia, empezaba a despertar y lo primero que sentí fue un horrible dolor de espalda, hombros y cuello. Abrí los ojos y me vi sentado en el suelo, apoyando la cabeza sobre el colchón en donde Miranda yacía dormida luego de haber llorado por la perdida del hombre que la adoptó. Me sentí mal por ella, y por mí. Yo no debería ser tan cercano a ella, pero no podía alejarla por más que quisiera. Me era imposible. Miranda se removió y comenzó a despertar, cerré los ojos y fingí estar dormido. -Cielos, qué mala persona soy... -escuché que susurró- Debes estar muy incómodo. -acarició mi mejilla y luego sentí una bofetada que me hizo abrir los ojos- Lo siento... -se rió- Tenía que hacerlo. -se sentó en la cama- No vas a matarme ¿o sí, asesino Huston? -esta vez reí yo-

