CAPITULO DIECINUEVE: ¿A QUÉ HUELES TÚ?

1057 Palabras
Aquella pregunta lo tomó por sorpresa, así que vaciló viéndola y seguramente se había sonrojado, porque ella le sonrió de forma maliciosa y Andes atinó a abrazarla únicamente. Por ahora. Por supuesto que quería besarla, más que eso, pero quería ir de a pocos con ella, no quería forzar algo. Cuando la música terminó, volvieron al lugar, sus amigos habían vuelto a pedir una ronda de trago, faltaba poco para la presentación del cantante, y era lo que tanto esperaban, ya Andes había hablado con el cantante, quien le había dicho que aceptaba la invitación de sentarse después de terminar de cantar. Le presentaría a Leslie y ya ella lo conquistaría con su voz. —¿Andes? —giró al escuchar la voz y sonrió cuando vio a Mariel de pie, con un vestido y el cabello recogido, muy diferente a la mujer de tenis, una gorra en el cabello y camisetas de cuadros—. ¡Muchachos! —¡Mariel! —gritaron sus tres amigos poniéndose de pie para recibirla, pero luego se quedaron viéndola—. Guau, que hermosa te vez. —¿Qué haces tan bonita por Paita, querida? —Astor la hizo dar una vuelta y ella se echó a reír. Andes la abrazó, dejando un beso en su frente, al ver la confusión en el rostro de la muchacha. Así que tomó la mano de su prima. —Leslie, ella es mi querida prima Mariel —los ojos de su prima fueron hacia la morena, ambas se vieron con amabilidad—. Mariel, ella es…, mi querida amiga Leslie. No supo como presentarla, y todos notaron eso. La presentación no duró mucho, porque las luces fueron más tenues y luego apareció el charrito, soltando una ronca carcajada. —Mi publico de Paita, hoy tenemos unos visitantes, así que mi primera canción va para ellos. Y el espectáculo empezó. (***) Amelia salió del trabajo un poco más tarde, era el día libre de Mariel, así que fue más duro hacer entrevista, mantener el programa sin su compañera. Pidió algo de comer, vio su serie favorita, haciendo tiempo y esperando que Rodrigo le contestara los mensajes, desde temprano no se había conectado. Le preocupada. Últimamente las discusiones eran continuas, y ya no sabía cual era la razón, ¿era algo así normal con las parejas? Quiso preguntarle a Mariel, pero con su poca experiencia, solo calló y no quiso mortificar a su amiga. A las doce ya no pudo más con el cansancio, así que apagó todo, lavó sus dientes y se fue a la cama. Rodrigo nunca le contestó, así que se detuvo a querer mandarle un mensaje. Vio el último estado que había colgado, una taza de café y nada más, después fue pasando de estados hasta encontrar el de Mariel, que tenía varios. En el primero salía ella con ese precioso vestido que le había ayudado a encontrar, y riendo, abrazada a Andes Merino, quien llevaba un traje n***o, iba sin lentes y reía mientras que trataba de empujar a sus amigos. En las siguientes fotos salía su amiga con los amigos del primo, luego hubo varias fotos donde salía una mujer más, ¿amiga de ellos? Por supuesto, y luego se fijo en que la hermosa morena estaba al costado de Andes y en todas, él salía muy cerca. Hasta que en un video que filmó su amiga al cantante, lo desvía hacia los demás y luego justo en la pareja, que se miran, Andes toma su mano y la besa. Parece que comparten un secreto. Son segundos, hasta que la cámara enfoca nuevamente al cantante. La siguiente es una foto de todos y ahora puede ver con claridad a la mujer, y es hermosa, mucho. Tal vez al final, Andes ha logrado encontrar el amor por su propia aplicación. Amelia 13:30pm No he dejado de ver tu foto del equipaje. Creo voy a enmarcarlo. Rodrigo 13:35pm Jajajaja bonita, ¿tan feliz estás de que vaya? Amelia 13:36pm Mucho, he esperado por eso muchísimo tiempo, ¿Por qué no estaría feliz de que vengas? Rodrigo 13:40pm A veces no me he comportado bien contigo. Amelia 13:42pm Te amo, nada más importa. Tres días, esa era la cantidad de días que quedaban para que Amelia viera a Rodrigo, para que pudiera abrazarlo, para que pudiera decirle cuanto había esperado ese momento. Estaba nerviosa, todo parecía nuevo, los días posteriores le había costado dormir, incluso concentrarse, más cuando esa mañana él le había enviado una foto de su equipaje, diciéndole que ya había terminado de hacer las maletas, que estaba listo para ir con ella. Con ella. ¿Por cuánto tiempo había esperado por eso? Ya ni siquiera quería recordar eso, amargarse o únicamente recordar los tantos momentos donde le había tocado llorar porque él volvía a cancelar un viaje o porque el trabajo se lo impedía. Pero debía empujar esos recuerdos, esos sentimientos tristes que la embargaban los primeros meses, así que trató de pensar de forma positiva, que él llegaría. Que empezarían a formar sus propios recuerdos y eso la hacía feliz. Inmensamente feliz. —Hay una fiesta, por el cumpleaños de Astor, dije que llevaría acompañante —Mariel le dijo mientras almorzaban, Amelia levantó la mirada, y sonrió, asintiendo en repetidas ocasiones. ­—¿Quieres venir? —le volvió a preguntar—. Eso te ayudaría mucho, ya no estarías comiéndote las uñas. —Sí, sería una buena distracción —Amelia dio el último bocado de su comida—. ¿No habrá problemas si te acompaño? —Para nada, lo que sí creo, habrá muchísima gente por la gente que los cuatro conocen. —Entonces chévere. —¿Cuándo llega Rodrigo? —En tres días, ya tengo listo todo —Amelia sonrió. —Pero ¿al final si consiguió el dinero para el pasaje? —Amelia fingió una sonrisa y asintió en repetidas ocasiones para que su amiga no se diera cuenta que estaba mintiendo. —Ve con cuidado, Amelia, mucho más el amor. —le recordó su amiga y la aludida hizo una mueca. No quería escuchar a los demás, solo quería ser ella y Rodrigo, lo demás no importaba. Eran un equipo, se apoyaban, se querían, así que, cuando uno tenía una necesidad, el otro apoyaba ¿no? Se preguntó, pero no tuvo contestación.
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