Lo lastimó más de una y Andes se quedó, no se dio cuenta que la amistad se había vuelto toxica. Los amigos se apoyaban, ¿no? Entonces porque él le ocultaba cosas porque sabían que para ella estaban desaprobadas, ¿por qué minimizaba lo problemas, aunque dolían? Su relación más difícil y dolorosa fue Susan.
De las palabras que nunca podría olvidar,
fueron las últimas, ese día hasta lloró de impotencia. ¡Siempre había estado
para ella! Incluso dejaba de hacer cosas, dejaba de darle atención a lo que
hacía, únicamente para poder hablar con ella, así fuera de las personas con las
que salía.
¡Todo lo que él hizo para que la mujer que
consideraba hermana se quedara!
Él no era falso, al menos no con ella, pero
Susan creía que lo era.
Aun recordaba la conversación por texto,
¿pero ¿cómo podía olvidar eso? O todas las cosas que hizo, desde que minimizó
los proyectos de él, o cuando se hizo amiga de la mujer que se burló de él
¡Como una amiga hace eso! Nunca lograr entender porque lo hizo, pero en su
cabeza, él la defendió y siguió siendo así. Por supuesto, cometió errores, pero
siempre la puso como prioridad, porque no quería perderla, pero llegó un punto
donde se cansó. Se arto y le dolió.
Susan 11:05am
Es cosa mía, error mío, siempre estar para
las personas, pero ellas no para mí.
Andes 11:06am
¡¿Qué hablas?! He estado para ti siempre,
desde los momentos más felices, hasta los más tristes. Te he contestado
siempre, incluso cuando no podía. Si ayer no pude estar para ti, fue porque estaba
enfermo ¡Enfermo! Es como si quisieras que tu mundo girara entorno a mí, cuando
ambo tenemos una vida, un universo más amplio.
Susan 11:08am
¿Qué? ¡Cada que pasa algo he estado para
ti! Las últimas veces que estuviste llorando, estuve ahí, me quedé.
Andes 11:10am
Te he contestado, te he escrito preocupado,
pero estaba enfermo y cansado ¡Me he quedado dormido! He cometido un solo
error, y como siempre, tú me crucificas.
Susan 11:10am
Para la próxima que me ponga mal, elegiré
tu horario.
Andes 11:11am
No te pases, no seas injusta. Somos como
hermanos, hemos sido mejores amigos por años, nos hemos apoyado, he estado para
ti muchas veces como tú lo has estado para mí. Nuestra amistad es fuerte que
estas rencillas no deben separarnos, Susan…
Susan 11:27am
Sí, sí. Tienes la razón, con tus palabras
bonitas, siempre resuelven todo, se lo que haces, tratas de minimizas los
problemas con tus palabras bonitas.
Andes 11:28am
Eso es lo que piensas de mí, vale, ya
entendí todo. Eres una persona importante, eres mi familia y que opines eso de
mí, es algo que no esperaba.
Susan 11:32am
Te victimizas.
Andes 11:34am
Está bien, Susan.
Fueron las últimas palabras que le dijo,
cambió de número y dejó de frecuentar los mimos lugares, ninguno de los dos se
habló y aquella amistad tan fuerte que tenían, se hizo polvo. Solo quedaban
fotos, los recuerdos que Andes tenía bajo llave, no solo la familia te rompe el
corazón, o las parejas, también las amistades y eso duele muchísimo más. El
corazón queda hecho pedazos, y nunca se repara.
Lo aprendió a la mala y con una mujer que
era importante. Verla ahí, frente a él le resultó agridulce. De ese suceso hace
muchos años.
—¿Susan?
—¡Hace
mucho tiempo que no te veía! —exclamó con una sonrisa en los labios y se acercó
para abrazarlo, pero él no pudo devolverle el abrazo, se quedó con las manos
sueltos, sin saber qué movimiento dar.
—Sí,
bastante. ¿Qué ha sido de tu vida?
—¡Uf!
Viajé muchísimo, no sabes cuánto. Recién he regresado al país ¡Ahora soy mamá!
—Qué
bueno —dijo y miró alrededor, no sabía que más decir. No había rencor, pero si,
incomodidad.
—Tremendo
encontrarte, te he visto en los periódicos y los canales, ¡tienes tremenda
empresa con tus amigos!
—Sí,
nos ha ido muy bien, gracias a dios.
—Qué
bueno, me alegra muchísimo —Andes la miró, brillaba y se movía como solo ella
podía hacerlo. No negaba que era una mujer grandiosa, que le había ido bien,
pero él ya no tenía una amistad para entregarle—. ¿Qué tal si cuadramos una
fecha y nos vemos?
—No.
—dijo con rapidez Andes, levantó la mano para que la mesera le traiga la cuenta
y luego volvió sus ojos hacia el rostro de Susan.
—¿Cómo?
—No
lo tomes a mal, pero es mejor que esto se quede como un recuentro efímero. —le
regaló una sonrisa para que se notara lo tenso que estaba, la mesera se acercó
con la cuenta y él sacó el dinero, dejó propina. Miró a Susan que se había
quedado ahí, de pie—. Fue bueno verte, espero todo te siga yendo bien.
Ella
fingió una sonrisa y Andes salió de ahí sin mirar atrás, se puso el casco y por
ahí vio como Susan nunca dejó de verlo, se montó en la moto y se alejó.
A veces es mejor, había decisiones
difíciles y se debían tomar, aunque el corazón se hiciera pedazos.