CAPÍTULO ONCE: ¿Y LA RAZÓN?

891 Palabras
Lo lastimó más de una y Andes se quedó, no se dio cuenta que la amistad se había vuelto toxica. Los amigos se apoyaban, ¿no? Entonces porque él le ocultaba cosas porque sabían que para ella estaban desaprobadas, ¿por qué minimizaba lo problemas, aunque dolían? Su relación más difícil y dolorosa fue Susan. De las palabras que nunca podría olvidar, fueron las últimas, ese día hasta lloró de impotencia. ¡Siempre había estado para ella! Incluso dejaba de hacer cosas, dejaba de darle atención a lo que hacía, únicamente para poder hablar con ella, así fuera de las personas con las que salía. ¡Todo lo que él hizo para que la mujer que consideraba hermana se quedara! Él no era falso, al menos no con ella, pero Susan creía que lo era. Aun recordaba la conversación por texto, ¿pero ¿cómo podía olvidar eso? O todas las cosas que hizo, desde que minimizó los proyectos de él, o cuando se hizo amiga de la mujer que se burló de él ¡Como una amiga hace eso! Nunca lograr entender porque lo hizo, pero en su cabeza, él la defendió y siguió siendo así. Por supuesto, cometió errores, pero siempre la puso como prioridad, porque no quería perderla, pero llegó un punto donde se cansó. Se arto y le dolió. Susan 11:05am Es cosa mía, error mío, siempre estar para las personas, pero ellas no para mí. Andes 11:06am ¡¿Qué hablas?! He estado para ti siempre, desde los momentos más felices, hasta los más tristes. Te he contestado siempre, incluso cuando no podía. Si ayer no pude estar para ti, fue porque estaba enfermo ¡Enfermo! Es como si quisieras que tu mundo girara entorno a mí, cuando ambo tenemos una vida, un universo más amplio. Susan 11:08am ¿Qué? ¡Cada que pasa algo he estado para ti! Las últimas veces que estuviste llorando, estuve ahí, me quedé. Andes 11:10am Te he contestado, te he escrito preocupado, pero estaba enfermo y cansado ¡Me he quedado dormido! He cometido un solo error, y como siempre, tú me crucificas. Susan 11:10am Para la próxima que me ponga mal, elegiré tu horario. Andes 11:11am No te pases, no seas injusta. Somos como hermanos, hemos sido mejores amigos por años, nos hemos apoyado, he estado para ti muchas veces como tú lo has estado para mí. Nuestra amistad es fuerte que estas rencillas no deben separarnos, Susan… Susan 11:27am Sí, sí. Tienes la razón, con tus palabras bonitas, siempre resuelven todo, se lo que haces, tratas de minimizas los problemas con tus palabras bonitas. Andes 11:28am Eso es lo que piensas de mí, vale, ya entendí todo. Eres una persona importante, eres mi familia y que opines eso de mí, es algo que no esperaba. Susan 11:32am Te victimizas. Andes 11:34am Está bien, Susan. Fueron las últimas palabras que le dijo, cambió de número y dejó de frecuentar los mimos lugares, ninguno de los dos se habló y aquella amistad tan fuerte que tenían, se hizo polvo. Solo quedaban fotos, los recuerdos que Andes tenía bajo llave, no solo la familia te rompe el corazón, o las parejas, también las amistades y eso duele muchísimo más. El corazón queda hecho pedazos, y nunca se repara. Lo aprendió a la mala y con una mujer que era importante. Verla ahí, frente a él le resultó agridulce. De ese suceso hace muchos años. —¿Susan? —¡Hace mucho tiempo que no te veía! —exclamó con una sonrisa en los labios y se acercó para abrazarlo, pero él no pudo devolverle el abrazo, se quedó con las manos sueltos, sin saber qué movimiento dar. —Sí, bastante. ¿Qué ha sido de tu vida? —¡Uf! Viajé muchísimo, no sabes cuánto. Recién he regresado al país ¡Ahora soy mamá! —Qué bueno —dijo y miró alrededor, no sabía que más decir. No había rencor, pero si, incomodidad. —Tremendo encontrarte, te he visto en los periódicos y los canales, ¡tienes tremenda empresa con tus amigos! —Sí, nos ha ido muy bien, gracias a dios. —Qué bueno, me alegra muchísimo —Andes la miró, brillaba y se movía como solo ella podía hacerlo. No negaba que era una mujer grandiosa, que le había ido bien, pero él ya no tenía una amistad para entregarle—. ¿Qué tal si cuadramos una fecha y nos vemos? —No. —dijo con rapidez Andes, levantó la mano para que la mesera le traiga la cuenta y luego volvió sus ojos hacia el rostro de Susan. —¿Cómo? —No lo tomes a mal, pero es mejor que esto se quede como un recuentro efímero. —le regaló una sonrisa para que se notara lo tenso que estaba, la mesera se acercó con la cuenta y él sacó el dinero, dejó propina. Miró a Susan que se había quedado ahí, de pie—. Fue bueno verte, espero todo te siga yendo bien. Ella fingió una sonrisa y Andes salió de ahí sin mirar atrás, se puso el casco y por ahí vio como Susan nunca dejó de verlo, se montó en la moto y se alejó. A veces es mejor, había decisiones difíciles y se debían tomar, aunque el corazón se hiciera pedazos.
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