De camino al apartamento, Mia se mantuvo en completo silencio y muy lejos de Pierre que había intentado hacerle conversación los primeros kilómetros, pero desistió al ver que no conseguiría nada pues ella iba decidida a ser un témpano de hielo; bajaron de la limusina y ella fue directo al elevador sin intenciones de esperarlo e incluso consiguió subir antes que él, llevaba la llave electrónica y había recuperado su celular con un poco de ruego pues Pierre estaba dudoso de devolvérselo pues sabía que iba a llamar a Isabella, la mentira de que estaba con un amante podía caerse. Entró al apartamento y cerró la puerta de un solo golpe sobresaltando un poco a la nanita que estaba sentada en la sala leyendo un libro. — Lo siento. — dijo Mia al verla. — Descuide... — sonrió dulcemente — Julien

