Pocas respuestas. 2

3608 Palabras

Antoni corto el beso al sentir que estaba consiguiendo que Mia se quedara sin aire, era tan avariciosa que por su cuenta no iba a dejar sus labios libres, no era tan buena besando, pero iba aprendiendo y eso era más que bueno, con mucho cuidado retrocedió unos pasos hasta que sintió el borde del sofá rozar sus piernas y le dio la vuelta al cuerpo femenino al tiempo que se dejaba caer al acolchado mueble. — Esta noche no note que estuvieras usando vendajes. — comentó al tenerla sentada en su regazo. — No, estaba utilizando un parche para las heridas... — levantó un poco su pierna, usaba un parche nuevo — Es como un curita gigante del color de mi piel, eso evito que me viera mal con una venda blanca o la herida al aire libre. — la vanidad era parte de su naturaleza. — ¿Como va sanando? —

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