Mia tomó una respiración profunda y dejó el sobre elegante con el contrato cuidadosamente a un lado de su plato, decidió, por el momento, no dejar que aquel documento ocupara su mente completamente pues sentía que tenía mucho que disfrutar, levantó la mirada y se encontró con los ojos de Antoni, quien observaba cada uno de sus movimientos con una mezcla de expectativa y serenidad porque sabía que lo que le estaba dando no era un simple papel. — Nunca he sido muy amante de los espárragos, aunque estos están bastante tiernos. — prefirió comentar sobre la comida. — ¿Qué te parece el medallón de ternera? — Antoni tomó los cubiertos para comenzar a comer también. — Esta muy delicioso, la salsa de frutas le ha dado un toque muy bueno, deberías darle un aumento al chef porque hizo un excelente

