Antoni la invitó a sentarse en unos amplios sillones y mientras la veía levantar las piernas para dejarlas ligeramente bajo su cuerpo, Mia lo observó tomar una botella que estaba dentro de una cubeta con hielos y se sobresaltó cuando el corcho salió volando hacia el mar, eso hizo que ambos se vieran, se rieron y entonces Antoni se acercó llevando dos copas en su mano libre, Mia las tomo para ayudarlo a servir la burbujeante champaña que solo había visto exponerse en grandes eventos sociales a los que había asistido antes y nunca lo había visto ser servido en la previa a una cena romántica. — Espero que no vayas a dejarme comerlos sola. — comentó Mia soltando la cinta de los chocolates. — Los compre exclusivamente para ti. — le dio un trago al champaña. — Pero yo quiero compartirlos cont

