He repetido lo mismo más de cinco veces mientras él sigue preguntando. -¿Entonces?- me mira seriamente -¿Quién es A.S.?- -¡Dios!- gruño -¡Que no lo sé!- grito con una sonrisa en mi rostro. Lo que comenzó como un juego, terminó en una discusión tonta. Obviamente no sé quien rayos es A.S. le hice creer a Cristian que eran para mí las rosas, pero al parecer no aguanta ninguna bromita. -No te atrevas a mentirme- se me acerca. -Somos amigos, no tengo por qué darte explicaciones- lo veo con diversión. -¿Un cliente?- mi sonrisa se borra -No me veas así, tal vez desea verte nuevamente- lo veo con sorpresa y molestia. -¿Sabes que Cristian? Piensa lo que quieras- tiro la tarjeta y me voy hacia la habitación con él siguiéndome detrás -No sabía que entrabas a las habitaciones ajenas sin pedir pe

